Psicología: consejos para un confinamiento saludable

Psicología: consejos para un confinamiento saludable

Llevamos 14 días confinados bajo estado de alarma  atemorizados por el Coronavirus COVID19. A algunos de vosotros se os habrá hecho corto, a otros quizás más largo. Con nuestro estilo de vida mediterráneo se nos antoja difícil no poder salir a alguna pequeña celebración, tomar algún café con amigos, salir a hacer ejercicio por la montaña o la ciudad. ¡Cuánto echamos en falta todo lo que antes nos regalaba la vida cada día!. 

Culpan al contagio de COVID19 en países latinos a nuestro carácter, a salir, a darnos la mano, nos gusta acercarnos, abrazarnos, tocarnos,… que en el norte de Europa o en países asiáticos (como Corea o Japón) donde evitan tocarse, se enclaustran en sus casas, se saludan con un movimiento respetuoso;  si bien son una cultura higiénica, limpia, son ordenados, … yo he estado en Japón y no hay un papel en la calle; la basura que generas te la debes llevar a casa. Son un pueblo envidiable en este sentido.  

Cada cultura tiene su carácter, qué se le va a hacer. Nosotros somos quien somos y superaremos esta crisis más pronto que tarde, ya lo veréis.  

Estos días casi sin darme cuenta, me he encontrado revisando en TV una película y una serie sobre confinamientos… como si no tuviera yo bastante con el mío. Podría ser peor, que hay amigos míos que han decidido aprovechar su arresto domiciliario para ver películas como Contagio, Virus o Guerra Mundial Z… que hay que tener valor, con toda la caña que nos están dando los telediarios.

La semana pasada acabé La trinchera infinita, una excelente película protagonizada por el genial Antonio de la Torre y que recoge las vicisitudes de un republicano que se vio obligado a esconderse durante años en su propia casa huyendo de la represión franquista, basada en el libro Los Topos de Manuel Leguineche y Jesús Torbado. Esto si que eran confinamientos, y no lo nuestro, que en unas semanas lo levantamos.

Pero con lo que estoy gozando extraordinariamente es con una de mis series favoritas, que he decidido volver a verla al completo, disfrutando dos capítulos diarios: Doctor en Alaska (Northern Exposure), una serie de culto, sobre la que compartí recientemente en Facebook una escena deliciosa del capítulo 18 de la cuarta temporada, “Luces del Norte”. Qué serie maravillosa, un soplo de aire fresco, repleta de ternura, de personajes extraordinarios, de poesía y de belleza. Pues a su manera, la serie relata otro confinamiento, el de Joel Fleischman, un médico judío que se ve obligado a ejercer su profesión en un lugar remoto de Alaska, Cicely.  

Como Psicólogo clínico nosotros tenemos también algunas restricciones para el ejercicio profesional de la Psicología, pero contamos con recursos de Telepsicología para poder ofrecer nuestra ayuda y asesoramiento. En el Gabinete de Psicología EIDOS ofrecemos atención clínica y terapia Online y telefónica. Como experto en el comportamiento humano ya os trasladé en un artículo anterior información sobre la mejor manera de gestionar nuestras emociones. Dejo para este artículo hablar sobre recomendaciones para sobrellevar la cuarentena del mejor modo posible, de forma saludable, equilibrada y divertida.

CONSEJOS PARA UN CONFINAMIENTO SALUDABLE

Pongo en primer lugar y recomiendo, los recursos audiovisuales. Adoro leer y disfrutar las mejores series y películas en televisión, como comentaba arriba, y todo tipo de ofertas culturales. Soy un apasionado de los libros, la música, en todas sus expresiones y me fascina el arte y la fotografía. Desde la instauración del estado de alarma han llovido ofertas en TV para disfrutar todo tipo de recursos culturales, incluido películas de estreno y teatro. No tengo sitio para detallar toda oferta, pero es inmensa. Si hacéis búsquedas en Internet, encontraréis de todo. Es tiempo de revisar nuestra biblioteca y leer esos libros pendientes de lectura o relectura. Aprovecha para explorar tu capacidad de ser más creativo (escribir, pintar, componer música…). Imponeos una rutina dedicando al menos un par de horas al día a reforzar vuestra pasión por  la cultura. Además es una excepcional forma de aprender, imaginar otros mundos, dejarnos llevar por la fantasía y mantener en forma nuestra mente.

En segundo lugar, lo más importante. No es una contradicción. Lo he dejado en segundo lugar porque sé que algunos que me estáis leyendo consideraréis que no podéis realizarlo. ¡Pero estáis equivocados! Debemos fortalecer el vínculo social y emocional con nuestros seres queridos, y con nuestros amigos… ¡Conecta con los tuyos! y si somos superdotados emocionales, con contactos y conocidos.  Esta rutina es indispensable. Los psicólogos sabemos que en cualquier estudio sobre la felicidad el apoyo social es crucial, el tener buenos amigos y amar y sentirnos amados, es una obligación para no amargarnos la vida. Es tiempo para dedicar a nuestra pareja, fortalecer nuestra relación,  explorar nuestra sexualidad  y compartir más tiempo juntos las  labores del hogar y la crianza, compartiendo actividades divertidas también. Tiempo es también de pasarlos en familia.  Jugar con nuestros hijos, siendo los mejores padres y madres en este momento; escucharlos más. Comparte con tus mayores. Y si nuestra cuarentena la pasamos en solitario, echar mano de vuestra agenda y llamad todos los días a amigos y familiares, organizando videoconferencias, charlas y debates, o compartiendo juegos Online. Fundamental este cuidado social, que no nos sintamos solos en ningún momento. Atención, esta propuesta socioemocional tiene también una cara B para algunas personas, que no son felices en su relación de pareja (o familiar). Pongamos por caso, en Madrid uno de mis pacientes está viviendo una situación angustiosa en estos momentos. Hace meses, su infelicidad conyugal derivó en una infidelidad que por circunstancias fue conflictiva. Y en tiempo de confinamiento ha acabado gestionando dos rupturas sentimentales (con fuerte ansiedad), la de su amante (no fructificó la nueva relación) y la de la despechada esposa, que ha descubierto su doble vida, pero han de compartir confinamiento hasta que resuelvan su ruptura. Con dolor inmenso de ambos. Estas cuarentenas en relaciones vulnerables no son nada recomendables; pero sobre esto las autoridades sanitarias no se hacen ahora muchas preguntas ni ofrecen soluciones. 

No menos importante. Comprometerse en mantener una disciplina de trabajo o estudio, de varias horas cada día. Si trabajas o teletrabajas, lo tienes resuelto. La cuarentena no son vacaciones. Si no tienes trabajo, programa un curso en Internet, aprende o refuerza un segundo idioma, actualiza la información y documentación de tu empresa, establece una rutina de ayuda a tus hijos en sus estudios, colabora con algunos proyectos sociales vinculados al COVID19 o matricúlate en la Universidad. No hay que quedarse de brazos cruzados y debemos incorporar en casa una autodisciplina de estudio o trabajo: psicológicamente, precisamos esta programación.

Lo siguiente y también fundamental. Buscar tiempo para ocuparnos de nosotros mismos. Desde un punto de vista físico y psicológico; y también espiritual, si tienes una inclinación religiosa o mística. Este tiempo de nerviosismo y alteración distrae la necesidad, que olvidamos, de mirar dentro de nosotros. Las últimas investigaciones en Psicología aportan fundamentos científicos de mejora psicológica con ejercicios basados en Mindfullness; si tu problema es la ansiedad, realiza un entrenamiento en relajación o yoga; mantén contacto con tu psicólogo para ir aportando luz en aquellas áreas aún oscuras en tu vida o para recibir ayuda si la necesitas o echa mano de un buen libro de autoayuda. Valora por favor disponer de tiempo cada día para centrarlo en ti mismo. 

Un derivado de lo anterior es aplicarnos en mantener una programación de ejercicio o actividad física durante la semana. Yo lo realizo cada dos días, con mi hijo. Si conoces todas las posibilidades de un entrenamiento “indoor”, ¡fantástico!. Si no, tocará que recurras a tutoriales o videos en Internet para programarte tablas de ejercicios adecuados a tu edad y físico. Si además lo hacéis todos en casa, será más divertido. Si te gusta la música, el baile o el ejercicio rítmico puede ser una buena opción para vosotros.  El ejercicio reduce el estrés, mejora el funcionamiento de cuerpo y cerebro y nos hace sentir bien. Indispensable. No te quedes pegado al sofá o a la cama. 

Y haz mucho más de lo aquí sugerido, sonríe a todas horas, comparte el aplauso de las 20:00 horas con tus vecinos; cada cierto tiempo pasea por casa y asómate por la ventana o balcón para cuidar la vista; disfruta con la cocina y lleva una dieta sana y equilibrada permitiéndote algunos caprichos en fin de semana (para no perder las “buenas costumbres”) como abrir un buen vino; mantén buenos hábitos de higiene;  y cada día de cuarentena agradece el estar y sentirte vivo, en todos los sentidos, compartiendo tu felicidad con los que tienes al lado. 

#QuedateEnCasa  todos venceremos al #Coronavirus  

Alberto Bermejo 

Gabinete de Psicología EIDOS

www.psicologiaeidosalicante.com

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Coronavirus COVID-19: Consejos psicológicos y gestión de emociones

Coronavirus COVID-19: Consejos psicológicos y gestión de emociones

Si me leéis en marzo o en abril de este año de 2020 muy probablemente lo estéis haciendo desde vuestro, espero, cómodo confinamiento hogareño, debido a la crisis internacional que ha generado la expansión y contagio del Coronavirus SARS-CoV-2 (COVID-19) que ha producido la saturación de los recursos sanitarios de nuestro país, en especial las UCIs hospitalarias. El grado de contagio y morbimortalidad de este nanoespectro es importante y nos tiene a todos un tanto aterrorizados. 

Se nos presentan unas próximas semanas críticas en las que debemos mantenernos firmes en nuestro confinamiento por el bien de nuestros familiares y conciudadanos. Y por nosotros mismos. Hay que reducir el contagio en lo posible. Pero la situación no es fácil de gestionar, por lo que a continuación os facilito algunos consejos psicológicos e ideas para una mejor gestión de las emociones derivadas de la situación de inmovilización, alarma y miedo al contagio del COVID-19.

Ante todo quiero trasladaros a todos un mensaje de calma y tranquilidad. Para la gran mayoría de las personas que leen este artículo en mi Web de psicología EIDOS, el riesgo de fallecer tras el contagio por el virus es muy pequeño. Sobrellevaremos mejor o peor cualquier sintomatología asociada, pero saldremos adelante. Este virus fundamentalmente ataca a las personas más débiles (mayores, enfermos, etc.) y debemos ayudar en lo posible a protegerlas con medidas como el confinamiento en el que ahora nos vemos obligados por las autoridades, para que la respuesta hospitalaria sea la mejor para todas ellos. 

En una crisis como la actual hay distintas fases por las que inevitablemente vamos a pasar todos, o seguramente habremos pasado. 

La primera reacción emocional que habremos sufrido será un shock. A todos nos ha sorprendido esta grave crisis sanitaria. Nunca pensamos que llegara tan lejos en el caso de España. Tras el shock, es muy probable que nuestras siguientes reacciones fueran una de estas dos (o las dos):  negación y/o rabia. No nos creímos que esto nos fuera a ocurrir, en un país moderno y rico como el nuestro y nos sentiríamos muy probablemente enfadados por la situación. En una fase posterior las reacciones emocionales predominantes habrán sido desesperanza y miedo.  Es decir, indefensión al comprobar que esta crisis excede nuestra capacidad de respuesta y de no encontrar una solución rápida y eficaz y, adicionalmente, respuestas de miedo al sentirnos vulnerables y responsables por lo que les suceda a nuestros familiares más allegados y por lo que nos suceda a nosotros.  La última fase en la que espero de corazón que podamos ir alcanzando todos nosotros es la de aceptación.  Al descubrir que la situación es irremediable y que debemos convivir con el coronavirus acechando por ahí, hemos de aprender a convivir con el dolor emocional que se manifiesta al ver nuestra vida absolutamente trastocada por la nueva situación en la que nos encontramos y percibiendo que formamos parte de un todo, del conjunto de ciudadanos que luchamos cada día por alcanzar la meta de hacer desaparecer el COVID-19  para siempre. 

Este tránsito no es sencillo. Nos llevará un tiempo ir superando todas las etapas y deberemos confrontar nuestras emociones de forma inteligente para obtener lo mejor para nosotros mismos y nuestras familias.  Todas las emociones, por duras que sean, han de ser gestionadas óptimamente y recordemos que forman parte de nuestra naturaleza; no podemos negarlas. Hemos de manejarlas.

Si sentimos miedo… hemos de entender que es una emoción básica e importante, generada por la incertidumbre de no saber cómo estaremos al final de esta crisis. Hemos de reflexionar:  esta crisis llegará a su fin, y es relativamente cercano, estoy convencido. Las epidemias son inevitables en nuestro planeta y por efecto de generación de anticuerpos, el calor, o tan pronto consigamos una vacuna, la habremos vencido. Como tantas otras. Quizá ésta deje más dolor a su paso. Hemos de aceptar el hecho de tolerar lo que no pueda tener remedio y convencernos de que hay soluciones clínicas para la mayor parte de los casos. Los problemas económicos cesarán en su mayor parte y en poco tiempo volveremos a estar como hace unas semanas. Seamos valientes y pensemos de forma proactiva. Si podemos colaborar de algún modo en resolver algunos problemas, hagámoslo. El mostrarnos activos (siendo parte de la solución) y valientes hará que el miedo se torne en una emoción mucho más manejable, la preocupación. 

Si nos sentimos desilusionados… al comprobar que todos nuestros proyectos se han malogrado, por la restricción de movimientos. Descubrimos ahora la importancia de la libertad, y de lo mucho que disfrutamos nuestra vida a diario con nuestros seres más queridos. Ahora hemos de darle más valor que nunca a lo que hemos perdido estas semanas. Sabemos que no será para siempre; que volveremos a recuperar nuestra capacidad de experimentar la felicidad como lo hacíamos hasta ahora. Ilusionémonos con el proyecto, ahora más importante, de vencer la enfermedad y el de ayudar a los demás con nuestro sacrificio y sentirnos parte del conjunto de seres vivos que viven el mismo problema. 

Si nos sentimos indignados e irritados…  probablemente lo asociaremos a un pensamiento del tipo: “esto que me está pasando no es justo” o “esto no debería estar pasando”. Son pensamientos irracionales, así los llamamos. Lamentablemente, son circunstancias que pueden presentarse. Hemos de cambiar nuestro modo de pensar y cambiarlo a “no me gusta lo que está pasando, pero está sucediendo”, y nuevamente, optar por sentirnos útiles ante este problema: “pondré de mi parte lo máximo para que pase cuanto antes…”.

Si me siento desconcertado o falto de motivación… esta reacción es común a todos y cuanto antes conviene aceptarla. Han cambiado nuestras rutinas, nuestros planes se han ido al garete, nos han cancelado el viaje o el concierto previsto, nuestro trabajo está en el aire… Nuestra turbación es comprensible en una situación grave e inesperada. Podemos dejarnos llevar por la frustración o bien reestructurar nuestro día a día. “A grandes males, grandes remedios” reza el refrán. Planifiquemos las semanas, establezcamos nuevas rutinas, organicemos el día a día en casa, colaboremos con nuestros conciudadanos participando en alguna actividad social, hagamos nuestro teletrabajo con nuestro mayor interés, hay más tiempo para leer, participemos en juegos o sesiones diversas en casa. ¡Hay mucho por hacer!.

Si me siento solo…  he dejado esta última reflexión para todos aquellos que viven solos en casa. Son muchos. En crisis como las actuales nos replanteamos en ocasiones si elegimos (o si nos vimos forzados) acertadamente vivir solos. Somos, normalmente, responsables de nuestras decisiones. En confinamiento la sensación de soledad puede ser mayor. ¿Qué hacer?. Ante todo aceptar nuestra decisión fundamental, hoy por hoy, de vivir solos. ¡Pero eso no quiere decir “estar solos”! Si hay algo que tiene nuestro mundo respecto del pasado es la tecnología. Siempre fui muy crítico en todos los debates en los que participé y en los que se criticaba Internet, las Redes Sociales, la TV, los móviles…. ¡Ellos nos van a salvar, en parte, durante nuestro “arresto domiciliario”!. Tenemos un mundo de comunicación extraordinaria al alcance de nuestra  mano. Podemos chatear, realizar videoconferencias, con amigos, familiares…. Podemos ver nuestras series, podemos jugar con nuestros equipos electrónicos. Todas nuestras aficiones podemos reproducirlas virtualmente. Y también es tiempo para compartir con los demás, reflexionar y recogernos. También está bien así. 

Ánimo, amigos. En un próximo post hablaremos sobre consejos para sobrellevar mejor nuestro confinamiento.  

Alberto Bermejo 

Gabinete de Psicología EIDOS

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Vuelta al cole

Cada año, por estas fechas, miles de niños vuelven al colegio, lo que implica dejar atrás las vacaciones estivales que tanto han disfrutado. De un día para otro pasan de la despreocupación propia del periodo vacacional a tener que adaptarse a una rutina y disciplina más o menos exigentes. Esto genera, muchas veces, sensaciones entremezcladas de alivio, tensión e incertidumbre en los padres, y de ilusión y nervios en el niño. Encarar este momento, con una buena actitud tanto de los padres como del niño, son las claves para iniciar el nuevo curso con buen pie.
Conviene, por tanto, que los padres y el niño afronten adecuadamente este momento, teniendo en cuenta unas pequeñas recomendaciones. Por ejemplo, se suele recomendar preparar juntos cada día la mochila y el material escolar, hojear los nuevos libros y despertarle la curiosidad por los nuevos temas que va a tener que aprender, contarle historias y anécdotas de la época en la que nosotros, como él ahora, íbamos al cole…
Y en cuanto a nuestra actitud ante el regreso, aunque esto sería extensible al resto del curso, debemos evitar que los niños vean la vuelta al cole como una carga u obligación, sino, más bien, como una situación a la que acompañan novedades, retos y atractivos. Todo lo contrario de lo que muchos padres, sin querer, transmiten a sus hijos. En ocasiones, sin ser conscientes de ello, les hacemos llegar malas vibraciones, cuando criticamos y descalificamos a los profesores, al sistema de enseñanza, al colegio en general, etc.
Tampoco podemos olvidar que también los padres necesitamos nuestra adaptación al nuevo curso, y a veces nos dejamos llevar por cierta negatividad a la que son sensibles nuestros hijos, que olvidan que ir a la escuela es algo positivo y agradable. Allí se divierten, aprenden cosas nuevas y necesarias, conocen a otros niños o vuelven a encontrarse con los amigos que no ven desde que acabó el curso anterior. Esta es la perspectiva que debemos transmitir a nuestros hijos.
A este respecto, también hemos de hacer un esfuerzo de reconocimiento y respeto al profesorado de nuestro hijo, aunque a veces tenga que ir acompañada de cierta crítica sana y constructiva. Eso sí, siempre razonada cuando se hace delante del niño. Entendamos que, aún con sus errores, los profesores ponen un gran empeño en tareas nada sencillas: ayudar a nuestros hijos a crecer, favorecer su proceso de crecimiento personal, educarles en ciertos valores y promover su aprendizaje académico. Estas tareas sólo serán posibles si padres y profesores cooperan y están en sintonía.
En definitiva, afrontemos el inicio del curso con energías renovadas y con optimismo, ya que nos van a hacer falta para afrontar los muchos meses de travesía. Todo tiene su atractivo, y la vuelta al cole también puede ser agradable. Tratemos el regreso al colegio de forma natural, como algo cotidiano y sin darle al acontecimiento más trascendencia de la que tiene. Y sobre todo, que no se nos note a los padres que muchas veces este retorno es más duro para nosotros que para los propios niños.

Jugad con vuestros hijos. Os recomendamos esta página de acertijos y adivinanzas infantiles (y educación infantil):  http://acertijos-y-adivinanzas.com/

Fernando Bermejo
PSICOMED

Entrevista a Alberto Bermejo por Efesalud para reportaje sobre PSICOLOGÍA y VIAJAR

Entrevista a Alberto Bermejo por Efesalud para reportaje sobre PSICOLOGÍA y VIAJAR

Entrevista realizada a Alberto Bermejo para reportaje sobre Psicología y viajes, publicada en Efesalud el 31.7.2014. Se ofrecen la entrevista en su integridad.
Enlace al final del artículo
¿Puede servir para hacer terapia o para huir de los problemas?
Viajar no es una terapia, no es “hacer terapia” como tampoco es apropiado decir que es una “medicina”. Quiero decir… reivindico usar de forma apropiada el término “terapia”. Otra cuestión diferente es si un viaje nos sirve “como terapia”, que alguien podría entenderlo así: una persona con problemas psicológicos (¡leves!… no recomiendo a ningún paciente con Trastorno Depresivo Mayor que se embarque en un viaje de 15 días) podría encontrar muy beneficioso disfrutar de un viaje con sus amigos.
Y huir de problemas tampoco es algo sensato. Como psicólogo clínico debo llamar la atención de que cualquier aproximación terapéutica seria consiste en abordar y afrontar problemas y no huir de ellos. En un viaje debemos encontrar nuestro destino, encontrar a otros, o encontrarnos a nosotros mismos… pero no huir de nada.
Digamos que un viaje puede producir un aporte extra de vitalidad, de la que en algunos momentos estamos faltos. Ciertamente, la rutina en la que nos movemos, con modernos trabajos sedentarios, no es lo más favorecedor de nuestra salud psicofísica. Hemos de activarnos para potenciar cuerpo y mente; y viajar es una actividad que nos aporta una gran vitalidad, mejorando nuestra salud mental. Y si lo que alguien busca es descanso o relajación, dejando atrás el estrés laboral, también lo encontrará en un viaje placentero menos activo.
Two hikers with backpacks relaxing on a rocky hill and enjoying sunset
Two hikers with backpacks relaxing on a rocky hill and enjoying sunset
¿Cuáles son los beneficios de viajar en grupo?
Muy buena pregunta. Yo soy muy viajero, quede dicho. Y he tenido oportunidad de viajar sólo y en grupo. Sé que hay personas que se echan una mochila al hombro y se lanzan a una aventura viajera en solitario. A mí personalmente me encanta viajar en grupo con más amigos. La experiencia viajera llena más profundamente porque tienes oportunidad de compartir tus vivencias con los compañeros de viaje. Conocemos estudios sobre felicidad, bien documentados, en los que siempre encontramos la variable social y/o afectiva como rotundamente importante para la salud psicológica. Quienes no son capaces de compartir, de disfrutar de unos amigos, de la familia, de la pareja… no son realmente felices. Los individuos solitarios rara vez lo son. Así que viajando en grupo disfrutamos el doble, disfrutamos del viaje y de la belleza que contemplamos conociendo un destino y nos sentimos felices compartiéndolo con los amigos y compañeros de viaje.
Por cierto, y sin alejarnos mucho de la Psicología, coordino un club de viajes llamado PERIPLOS http://www.periplos.eu que nació hace unos años con la pretensión de abordar grandes destinos proponiendo viajes en grupo compartiéndolos con amigos (cubriendo una oferta no atendida por los touroperadores); parejas, viajeros singles, grupos de amigos… con vocación de alimentar la mejor salud psicológica de nuestros amigos viajeros por medio del viaje; hemos conocido en grupo destinos maravillosos de Asia, Latinoamérica, África, etc. Este año hemos visitado con nuestros amigos India, Perú, Islandia… y en unos meses nos iremos a Vietnam y en enero conoceremos Guatemala, un destino maravilloso. Bien… digamos que, me voy a contradecir, que estos viajes en grupo que organizamos son como “una terapia de grupo”, claro que sí… jajajaja 🙂
¿Te conoces a ti mismo viajando?
Fue Heráclito de Éfeso quien dijo: “A todo hombre le es concedido conocerse a sí mismo y meditar sabiamente”.Y un viaje es una buena oportunidad para conocernos mejor y reflexionar sobre nuestra propia identidad. Viajar, como impulso de libertad, nos hace más libres: nos escondemos menos y nos quitamos algunas de las caretas que portamos cada día. Somos más genuinamente NOSOTROS y es una excelente oportunidad para descubrirnos y sorprendernos de lo que somos capaces de hacer en un viaje. Nos ayudará programar algunas horas de reflexión, realizando algunas actividades introspectivas que incluso se han llegado a poner de moda en algunos destinos: meditación, yoga, conocer las formas de expresión espiritual de otras culturas, etc. Estoy recordando en este momento la película de Julia Roberts: “Reza, come, ama”, basada en un libro de autoayuda, con el viaje espiritual como trasfondo.
¿Es importante viajar en la infancia?
Es una excelente forma de complementar la educación de los pequeños. Viajar y que tengan oportunidad de descubrir otras culturas… o los niños de otras culturas. En nuestro país, muy volcado hacia la familia entendida en términos más bien “hogareños”, se viaja con niños menos de lo que se debería.
Cuando viajo al extranjero (y lo hago tres o cuatro veces al año) envidio a muchas familias, europeas sobre todo, que llevan a sus hijos de vacaciones; y los ves en bici por la ciudad, en pequeños hoteles, en diversas actividades, disfrutando en familia. Me encanta.
¿Puede servir para hacer terapia de pareja?
¡Noooo! Jajajaja. Vuelvo sobre lo que comentaba anteriormente. No hay que viajar para hacer terapia. Si tenemos un problema de pareja importante, viajar no necesariamente nos va a ayudar a superarlo o a afrontarlo. Si bien es cierto que si una pareja presenta algunos problemas de comunicación, un viaje puede ayudar a fomentar el cambio o resolución de los mismos, o poner a prueba la fortaleza de una relación; o puede ofrecer una oportunidad para mejorar nuestra capacidad de comunicarnos con nuestra pareja, si tenemos tiempo para compartir juntos. Como psicólogo también es cierto que compartir actividades agradables juntos, fortalece la relación e incrementa la felicidad conyugal.
Por otra parte, no todo es siempre positivo: los estudios demuestran, desgraciadamente, que el número de separaciones y divorcios se incrementa tras las vacaciones de verano (en España).
¿Puede producir estrés el viajar?
De acuerdo con diversos estudios sobre estrés y ansiedad, salir de viaje y programar unas vacaciones representa una actividad con un nivel de estrés nada despreciable. Mas conviene indicar que las actividades y compromisos más importantes de nuestra vida son estresantes: la convivencia en pareja, la educación de los hijos, el trabajo, el estudio de una carrera universitaria, etc. Como psicólogo le traslado a mis pacientes que el estrés forma parte de nuestra vida cotidiana y es una respuesta psicofisiológica natural de nuestro organismo, que debemos aprender a manejar razonablemente, sin “psicopatologizar” el hecho de vivir. El estrés nos acompañará siempre, sin duda. Para ser felices debemos vivir intensamente con m
ás o menos estrés…
¿Favorece la independencia?
Si una persona presenta problemas de dependencia emocional, decididamente sí. En este caso es aconsejable, a modo de entrenamiento, que viaje sólo o sola dentro de un grupo al menos durante un par de semanas. De esta forma esta persona no está constreñida a tomar decisiones en función de su pareja o padre/madre y se obligará a ser más autónoma durante su viaje. Conocerá a nuevos amigos y romperá la dinámica conflictivo-dependiente que representa una carga cotidiana, disfrutando de la apertura emocional hacia sus nuevos amigos viajeros y mejorando su capacidad de resolución de problemas de forma autónoma.
¿Qué beneficios nos aporta conocer otras culturas?
Grandes beneficios, sin duda. Conocer otras culturas es descubrir nuevos modos de vida, nuevos valores y nuevas perspectivas sobre la vida. Nos ayuda a dejar de mirarnos el ombligo y nos sorprendemos con nuevas maneras de entender y afrontar los problemas. Salimos de nuestro contexto habitual y convivimos en un entorno nuevo con personas de otras partes del mundo. Son experiencias únicas, crecemos y nos enriquecemos, maduramos y refuerza nuestro aprendizaje como seres humanos.
¿Qué consejos da para prepararse psicológicamente antes de emprender un viaje?
¿Prepararnos psicológicamente? ¡No es muy necesario!. Si acaso, dejar en orden los asuntos de casa y los de nuestro trabajo. Si podemos dejar un día libre al menos de transición entre la rutina de la cotidianidad y la fecha de nuestro viaje, vendrá bien para empezar a desconectar. ¿Necesitán más? Pues un par de ejercicios de meditación, el día antes, para “reiniciar” nuestro cerebro y dejarlo en modo: “ahora, a disfrutar de mi viaje”
Enlace al reportaje:

Alberto Bermejo
Psicólogo clínico