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Compartiendo claves de Autopsicología: AUTENTICIDAD

Compartiendo claves de Autopsicología: AUTENTICIDAD

El pasado 18 de enero tuve el placer de presentar mi libro AUTOPSICOLOGÍA Ejercicios y claves para una buena salud mental en los Directos de #SabadellForum que organiza Banco de Sabadell, compartiendo charla con buenos amigos y compañeros.
Podéis acceder íntegramente al evento desde aquí mismo.

Son momentos críticos para la salud mental de todos. La dura existencia nos muestra últimamente algunas sombras derivadas de las crisis que padecemos, tanto a nivel sanitario como en el aspecto geopolítico. Mas como siempre os traslado cuando tengo oportunidad: la vida sigue su curso y no debemos claudicar de nuestra felicidad, pese a que la tormenta en ocasiones, dure demasiado.

La diferencia entre el dolor y la incomodidad, frente al gran malestar y el sufrimiento, como abordo en mi libro de AUTOPSICOLOGÍA, se corresponde únicamente con la interpretación y elaboración que hacemos sobre nuestros eventos internos (emociones y pensamientos, mayormente). Hemos de aprender a entenderlos, revisarlos (tomando conciencia de ellos), pero no quedar esclavos de los mismos. El camino del crecimiento personal y la autoorganización cognitiva y emocional debe seguir su curso; hemos de seguir abrazando la fascinante aventura de vivir, aunque de vez en cuando nos llevemos algún que otro disgusto.

De forma que hay que abrir nuestra brújula emocional, si andamos perdidos. Contemplar la vida serenamente y dedicar un tiempo a nosotros, también buscando espacios de silencio, al mirarnos adentro.

La clave más importante de todas, para mejorar nuestra salud mental es el despliegue de nuestra autenticidad. Ser congruentes con nosotros mismos, cuando nos desenvolvemos en la vida y con los demás. No escondernos. Los sabios griegos ya lo apuntaban, como lo leemos en el frontispicio del Templo de Apolo en Delfos “Conócete a ti mismo”. O con el aserto de Píndaro, magnífico: “llega a ser el que eres”. Píndaro, por cierto, fue un poeta lírico de la antigüedad (Grecia), siglo VI a.de C. que gustaba de cantar y escribir loas a los participantes en los Juegos Olímpicos. Esta clave, autenticidad, es extraordinariamente importante porque es hedónica, nos hace sentir bien, y nos vuelve más asertivos ( la “parresia” griega), más capaces de comunicar nuestras opiniones y sentimientos a los demás, sin temor alguno.

Es por tanto indispensable forjar una fidelidad a nuestros valores personales y transmitirlo al comportarnos frente a los demás y al ir jalonando las metas que establecemos en nuestra vida. Esto científicamente se ha comprobado en teorías como la de “disonancia cognitiva” de Festinger. Este psicólogo probó experimentalmente que NO somos capaces de mantener de forma consistente una conducta (sin coste emocional ni personal) que claramente sea incongruente con nuestros principios y valores. Un ejemplo, sabemos que fumar perjudica la salud, y por tanto sería coherente que dejáramos de fumar toda vez que estamos convencidos (casi todos) de ello. Sin embargo, el placer asociado a fumar, y la dificultad para abandonar el hábito hace que nos identifiquemos con creencias alternativas, como: “hay que vivir la vida intensamente, y disfrutar, también fumando… de algo hay que morir” o creencias similares, que hacen así coherente para el fumador el seguir con su adicción tabáquica.

Compartiendo claves de Autopsicología: AUTENTICIDAD

También los psicólogos conocemos sobradamente que el estrés asociado a una falsedad puede ser captado por el polígrafo (que es prueba de sinceridad en algunos países y que tanto vemos en las series yanquis), que detecta cambios en distintas variables psicofisiológicas (ritmo cardíaco, conductancia, presión arterial, etc. ). Quienes llevan una vida falsa, no auténtica, permanecen atrapados con elevadas dosis de ansiedad, y en la mayor parte de los casos, permanentemente.

Este tema de la autenticidad y el compromiso con los valores personales, fue el tema principal que comentamos en el último programa radiofónico en el que participé, ASEMFA SEVILLA RADIO 106.0 FM, con Miguel Angel Rafael González, que podéis escuchar (o descargar) aquí mismo (en IVOOX), una propuesta radiofónica en este caso muy desenfadada y muy andaluza.

Seguiré tratando estos temas cuando tenga oportunidad de compartirlos en los foros a los que pueda ser invitado. El próximo encuentro al que todos estáis invitados será en Alicante.  Impartiré una charla-coloquio en el Colegio Oficial de Psicólogos de Alicante, titulada: Ejercicios y claves para una buena salud mental. Presentará el acto: Concepción Sánchez, Vicedecana Segunda del Colegio Oficial de Psicólogos de la Comunidad Valenciana, además de una excelente psicóloga, una auténtica “decana” en Alicante.

Hablaremos de Autopsicología, y de mucho más,  y podré responder a todas vuestras dudas y consultas.

Tomad nota si os apetece acompañarme. Día y lugar de realización: Jueves 3 de febrero a las 18:30 en Av. General Marvá, 16 – 1ª 03004 ALICANTE. 

Preinscripciones: https://www.cop-cv.org/servicios/club-de-ocio/actividades/detalles/4244 (si queréis que me ocupe yo de la preinscripción enviadme vuestro nombre, número de asistentes y email por este medio) Plazas limitadas.

Seguimos reencontrándonos y hablando sobre AUTOPSICOLOGÍA. Gracias por estar ahí.

 

Alberto Bermejo
Psicólogo Especialista en Psicología Clínica

Gabinete de Psicología Eidos (Alicante)

www.psicologos.eu

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AUTOPSICOLOGÍA
Ejercicios y claves para una buena salud mental

Navidad Mindful

Navidad Mindful

La Navidad es un tiempo de sabor familiar, una tradición que se retrotrae a tiempos paganos.  Aunque para muchos su valor religioso se ha difuminado, yo personalmente sigo apostando por señalar los sentimientos nobles que debería despertar en todos nosotros. Como toda festividad, también tiene un valor simbólico que solemos olvidar.

El verdadero origen histórico la encontramos en las saturnales romanas. En la antigua Roma las familias no adoraban al hijo del Dios cristiano, pero sí a múltiples deidades, a los que ofrecían todo tipo de sacrificios y ofrendas. Y como buenos paganos (esto sí, de Occidente) celebraban la llegada del invierno, el solsticio. Y más al norte la tradición del abeto decorado se pierde en la noche de los tiempos.  Roma festejaba “el renacimiento” del año, precisamente, el 25 de diciembre correspondiente al calendario juliano, con fiestas de lo más carnavalescas, en honor del dios Saturno, nada parecido a nuestra tradición religiosa e íntima de la Natividad de Jesús el Cristo.

En todo caso, la transcendencia simbólica de estas fechas navideñas es de relevancia en nuestra cultura y hemos de abrazarla y no descafeinarla (y no perder nuestras tradiciones -ya está bien de adoptar, por otra parte, tradiciones que no son nuestras-).  Y lo más importante en este ciclo es el reencuentro familiar y la solidaridad.  Repasando historias de nuestra historia, recuerdo las treguas que soldados fijaron en el frente de la I Guerra Mundial, e incluso en nuestra triste Guerra Civil. Ceses o alto el fuego que supusieron más de un juicio sumarísimo para algunos combatientes, pues no eran aprobados por la oficialidad.

Mas vayamos a nuestro terreno psicológico, revisemos. Después de un año duro, de trabajo, de estrés, de dificultades, para una gran parte de nosotros el reencuentro familiar debiera vivirse de una forma feliz, un modo de compartir lo mejor de cada uno y saber transmitir nuestros mejores deseos a los más cercanos.  Sin embargo, para muchos, estos días representan una etapa consumista y quien no goza de grandes recursos puede sentirse más pobre o más solo. ¡Aunque ahora estemos todos algo misérrimos con la inflación, la subida de la tarifa eléctrica y los vaivenes económicos que produce la crisis del COVID19! Aunque pienso que esto último también pasará…. y más pronto que tarde.

¿Sientes acaso que esta época es algo triste para ti? ¿Qué las Navidades te abaten casi por completo?

Algunos sentimientos de soledad o de tristeza asociados a la Navidad pueden estar vinculados a la falta de algunos seres queridos en estas fechas señaladas. Es probable que si vivimos solos o no tenemos familia o amigos cercanos nos sintamos algo huérfanos de calor afectivo. O es probable que  estemos abocados a un periodo de desánimo derivado de la época estacional invernal, con pocas horas de calor y sol. El cansancio, o el estrés acumulado durante el año puede ser una pesada losa que llevar a la espalda. O descubrir que cerramos una etapa acabando el año sin ver cumplidas algunas de nuestras expectativas, lo cual nos resultar algo duro de sobrellevar. El estar obligados a ser felices y comer perdices (en Navidad) puede resultarnos del todo estresante, o descubrir que los demás a nuestro alrededor dan saltos de alegría (o que nos lo parezca) y se lanzan a consumir desaforadamente.

Yo te propongo, querido lector, una Navidad mindful. De entrada, que pueda servir para el reencuentro con uno mismo, tanto más si te ves identificado en el párrafo anterior.  ¡Pero que sea también una oportunidad para abrirnos a los demás, en especial con los que más queremos! Cuando hablamos de una experiencia mindful, recuerda, hablamos de conexión con uno mismo, buscar la calma mental; atender a los estímulos de nuestro alrededor de forma serena y armónica, y vivir cada instante.

Es un tiempo de reconciliación. Intenta superar algunas batallas intestinas con treguas realistas y llenas de afecto. Si dispones de tiempo, piensa que puedes ser útil y puedes ayudar a otros que necesitan apoyo emocional y moral. Por ejemplo, muchas personas se preocupan de dedicar un tiempo a participar en grupos que dan cenas a personas sin hogar, o a colaborar en la recolección de alimentos para familias más necesitadas.  Un total cambio de perspectiva.  Es también un período precioso para proponer nuevos planes familiares y hacer propósitos de cara al año nuevo.

Si echas de menos a personas queridas que ya no te acompañan te animo a que prepares algún pequeño homenaje o dedicar estos días a las personas que una vez amamos (y que seguimos amando) que no nos acompañan. ¡Brinda por ellos con un buen vino! Comparte con los que están,  recordando a los que una vez estuvieron, en tus reuniones familiares, pero de forma festiva, no triste.

Dedica unos días a organizar un plan valioso, con nuevos propósitos de cambio de cara a fechas venideras. El año nuevo puede ayudarte a cumplir tus sueños, ¿por qué no? Es un tiempo futuro, pleno de misterio, que no sabemos que nos deparará, pero que podemos planificar para organizarnos algo mejor  y explorar hacia dónde derivar nuestra energía.

Y, pues sí, tampoco hay que olvidarse. Disfruta de los presentes, de las compras. Y si no te han regalado eso que tanto echas de menos, ¡quiérete tú más que nadie y regálatelo!

Felices fiestas navideñas amigos,  y próspero año nuevo para todos.

Alberto Bermejo
Psicólogo Especialista en Psicología Clínica

Gabinete de Psicología Eidos (Alicante)

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Autopsicología y  Salud mental

Autopsicología y Salud mental

En las últimas presentaciones de mi libro “AUTOPSICOLOGÍA” he hecho hincapié en la importancia de darnos cuenta de la clave de una buena salud mental para conseguir la verdadera autorrealización. Una buena salud mental, que no se consigue exclusivamente ingiriendo psicofármacos de toda condición a los que los españoles son muy dados. El camino de la salud psicológica no te lo va a marcar un médico de cabecera tirando de receta, sino un buen psicólogo clínico  que te muestre el camino para vencer el sufrimiento

Contamos con programas de tratamiento que han demostrado su eficacia en un amplio rango de trastornos. En la actualidad, nadie debe resignarse a padecer un trastorno mental o psicológico sin hacer nada para afrontarlo. Hay herramientas y recursos para aliviar el malestar emocional y alcanzar un mayor bienestar psicológico, como muestro en mi libro “AUTOPSICOLOGÍA Ejercicios y claves para una buena salud mental” en Editorial Almuzara.

Es bien cierto que hemos de cuidar el físico, nuestro cuerpo (mens sana in corpore sano, como nos dictó Juvenal en el s. II d.C.)  cuando hablo de autopsicología no menciono lo obvio: la importancia de un buen alimento, el ejercicio físico y los cuidados del cuerpo, deteniéndome más en los aspectos psicológicos, que es lo que yo manejo esencialmente. Porque la salud mental es un requisito necesario para la felicidad.  ¿Y qué consideramos salud mental?.

Es algo más que la ausencia de trastornos mentales. Es un componente integral y esencial de la salud. Es un estado de bienestar generalizado, que nos permite afrontar los retos de la vida y contribuir de forma proactiva a las demandas de la comunidad. Está en nuestra mano procurarla, aumentar nuestro bienestar y desarrollar estilos de comportamiento saludables, dado que contamos con herramientas para aliviar el malestar emocional.  El poeta lírico del s.V a.C. Píndaro nos instaba, inteligentemente: “Llega a ser el que eres”.

Cambiar nuestra forma de pensar, sentir y actuar es posible, aunque suponga un esfuerzo. También lo es afrontar las dificultades de la vida de un modo más saludable. No se trata de convertirnos en otras personas, sino de potenciar aquellos recursos que ya poseemos y de eliminar patrones de funcionamiento que nos perjudican.  Necesitamos esa brújula emocional para llevar a buen puerto la nao con la que nos conducimos en nuestra existencia, pese al temporal y los accidentes meteorológicos con los que nos podemos topar. ¿Qué borrascas nos encontramos en nuestro camino y que nos impiden conducirnos con autoeficacia?

Como ejercicio, querido lector, te invito a que te detengas unos instantes a reflexionar y averiguar qué factores personales y no personales (solo algunos) te alejan de la felicidad y de la salud mental. Anótalos en un cuaderno, para ocuparte de ellos llegado el momento. Sin pretender ser exhaustivo, vamos a revisar tentativamente algunos de ellos:

  1. Los problemas de la vida. En buena parte, acuciantes. Y también inevitables. No conozco a ser humano que no tenga problemas. Considero que la vida es un don que se nos ofrece para aprender a resolverlos. Todos los problemas podemos superarlos, excepto uno: el óbito.
  2. Los problemas de conducta. Nos animaba Pitágoras a seguir la conducta más excelente, al objeto de deleitarnos con ella. Si elegimos siempre el camino fácil alejándonos de la responsabilidad no seremos auténticamente libres. Buscar la ruta más cómoda nos predestinará a la vivencia insulsa.
  3. Ruido mental e intrusiones cognitivas. La mente nos juega malas pasadas. Hay que aprender a tomar distancia. Imagina que eres tu propio hogar, tu casa. Allí puedes tener muebles nuevos, viejos, feos, estropeados…. (los pensamientos). Pero la casa eres tú, los muebles son los actos puntuales, los pensamientos. Lo que tiene verdadero valor es tu hogar. Eres tú.
  4. Tensión emocional. Vivimos en un tiempo en que desconfiamos de nuestras emociones. Craso error. Las emociones importan. Hay que aceptarlas para saber lo que nos pasa. La mayor parte de nuestras tensiones emocionales proceden de emociones no aceptadas o ignoradas. ¿Sabrías reconocerlas?
  5. Los problemas de relación personal. Somos seres sociales. Necesitamos interactuar con el otro y hacerlo de forma óptima para maximizar el éxito en pos de la asertividad. Karl Wilhlm Von Humboldt afirmaba que en el fondo son las relaciones con las personas lo que da sentido a la vida.
  6. Los miedos y la ansiedad. La negación de la realidad. El cantautor Facundo Cabral nos dijo: “libérate de la ansiedad, piensa que lo que debe ser, será, y sucederá naturalmente”
  7. Carencia de autoestima. Que descansa en un completo error. Cuando hablo con mis pacientes (afectados) establecen que “no se gustan”. Mas yo les digo que la clave no es ésta. No se trata de gustarnos; se trata sencillamente de QUERERNOS. Amarnos. Como amaríamos a un ser querido. Decía Nietsche: “Yo digo: ámate a ti mismo, así te amarán también los demás”.

Buscar la salud mental, como afirmo en la introducción de mi libro, no es un camino siempre fácil. La puerta de entrada al crecimiento y el bienestar conlleva responsabilidad y compromiso, para encontrar la forma de autoorganizarte mejor cognitiva y emocionalmente.

Ahora en Navidad, si no has pensado en otro regalo para la persona que más quieres (incluso si lo fueras tú), no lo dudes. Regala salud mental. Regala o regálate: “AUTOPSICOLOGÍA, Ejercicios y claves para una buena salud mental” Editorial Almuzara, en las mejores librerías.

 

Alberto Bermejo
Psicólogo Especialista en Psicología Clínica

Gabinete de Psicología Eidos (Alicante)

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Sentirse bien

Sentirse bien

La cantante Isabela Souza se marca una inspirada primera estrofa sugerente en su melodiosa canción “Sentirse bien”:

Abre bien tu mente

Y vuela sin mirar atrás

Para ser consciente

Mira con los ojos de tu corazón

Con la que estoy mucho más de acuerdo que con el resto de la canción que se torna más romántica y popular, pero me da pie para reflexionar brevemente sobre el bienestar corporal y psicológico o sentirse bien, un elemento fundamental en nuestras vidas cuando vamos cumpliendo años y el cuerpo no responde como en nuestra recordada juventud.

Me seduce mucho más la propuesta de Thich Nhat Hanh, el padre del Mindfulness: “Camina como si estuvieras besando la tierra con tus pies”. Qué hermoso,  con qué sencillez nos alerta sobre  la poca atención que ponemos en nuestro presente, en nuestras sensaciones.

Juvenal nos exhortó: «Mens sana in corpore sano». Inevitable e inexorablemente el tiempo nos va alanceando a cada poco, hiriéndonos en nuestro físico y también en nuestra autoestima. Nos miramos al espejo y nos parece que no somos los mismos. Nuestras bisagras corporales chirrían, sentimos un dolor aquí, una sensación extraña allá… queremos el físico de nuestra veintena sin renunciar a nuestra madurez cerebral y cognitiva: una mala gestión de estas sensaciones conducen al diván, lo sabemos. Ya que en esta vida hemos de aceptar, consentir y celebrar el cumplir años, para seguir sintiéndonos bien al menos psicológicamente.

Es de todo punto importante mantenernos con buena salud, practicando ejercicio regularmente y abriendo solo la boca a alimentos lo menos procesado posibles. Esto alargará nuestra vida.

Desde un punto de vista biológico, el bienestar corporal está relacionado con el sentido interoceptivo, el menos conocido de nuestros sentidos, particularmente visceral. Es indispensable un aprendizaje de procesamiento sensorial y acostumbrarnos a escuchar sin alertarnos, al propio cuerpo. Porque contamos con receptores sensoriales en músculos y articulaciones, pudiendo ser conscientes de nuestros movimientos y sensaciones. Estos receptores los tenemos también en la piel y en nuestros órganos (en casi todos los inervados por el sistema vasovagal), y la información derivada regula decenas de funciones vitales. Alguno de estos informes tienen un reflejo cognitivo que podemos llegar a captar si contamos con la suficiente sensibilidad, y dejará su impronta a nivel emocional. El control de nuestra interocepción reside en la corteza insular, sita en el lóbulo temporal, que es la verdadera chivata sobre si nos sentimos bien o no tan bien.

Una parte de la sabiduría de estar presente y consciente, reside también en saber escuchar a nuestra maquinaria corporal y sentirnos bien con ella. Y fundamentalmente, aprender aprehendiendo.

Siempre me gusta proponeros algunos ejercicios. En este caso, indispensable es establecer una rutina de entrenamiento mindfulness, orientado a mirar dentro, a la autoobservación, siempre que ello no derive en una exacerbación de síntomas de otro trastorno psicológico.

En mi libro de próxima publicación propongo un ejercicio específico orientado a ser plenamente consciente de nuestra percepción sensorial, que podré compartirlo más adelante.

Pero qué duda cabe que esta reflexión debe servirnos para decidir cada día estar más atento a qué pasa dentro de nosotros, sin juzgarlo. Sólo mirar y sentir. Si vamos cumpliendo años seguramente percibiremos algunas sensaciones algo distorsionadas, lo que no deja de ser completamente normal y no debe asustarnos. La clave está en buscar el modo de sentirnos bien, lo mejor posible, en cada momento. Sin estridencias, sin atajos, sin sustancias tóxicas, quizás viviendo lánguidamente.

Habría mucho que hablar, pero no tenemos tanto espacio.

Seguid disfrutando de este verano.

Alberto Bermejo

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Diccionario emocional:  Nostalgia

Diccionario emocional: Nostalgia

¿Eres persona nostálgica? ¿Te ves inundado por un sentimiento como este a menudo? Experiencialmente nos encontraríamos cerca de otras tonalidades emocionales como la pena, la desilusión, el repliegue hacia el interior, quizás el desengaño… Si no me lo has oído decir, escúchame ahora: abrirse a un sentimiento “negativo” por etiquetarlo así, no es comprometedor para la unidad del self, para nuestro autoconcepto o autoestima. De vez en cuando debemos revisar y ver qué nos emociona. Las emociones nos convierten en magníficos seres humanos. Yo soy un entusiasta emocional. Recuerdo al José María García de las ondas, con su látigo verbal: “ni una buena acción, ni una mala palabra”, que definen a muchas personas (a menudo melindrosas) que ni sienten, ni padecen: los iletrados emocionales.

La nostalgia guarda relación con un sentimiento triste que puede acaecer en cualquier momento de la vida. Los recuerdos son el principal disparador de esta emoción. La extinción de un buen momento del pasado, recordado, puede generar la nostalgia. Históricamente, su primera aparición conceptual data de 1688: el estudiante Johannes Hofer lo introdujo en su tesis de grado (medicina) describiéndolo como «la enfermedad de un estudiante que dejó su ciudad natal para acudir a estudiar a Basilea».

En esta oportunidad quiero maridar la nostalgia con un sentimiento más energético, el anhelo, con su matiz comportamental. Fuerte y henchido de creatividad, que deriva del hambre y sed no saciadas del alma, que nos empuja a seguir nuestros sueños y deseos insatisfechos, nuestras personales utopías, sublimando otras emociones más prosaicas. El autor de Crónicas de Narnia C.S. Lewis lo llamó sehnsucht (en alemán) vinculándolo a la posibilidad de generar mucho más y ser u obtener algo mejor. En una de sus novelas escribiría:  “Cuando fui más feliz más anhelaba. En esos días felices, cuando estábamos arriba en las colinas…. Con el viento y el sol… Y debido a que era tan hermoso, me hizo anhelar, siempre anhelar….”.

Si miras dentro de ti y ves un paisaje gris o un cielo nublado, un frío implacable o un eclipse de luna, te voy a ofrecer algunas claves para sentirte algo mejor.

  • Ante todo, descubre que la noche también es bella, aunque reine dentro de nosotros. Y podemos aprender de la misma.
  • Haz una breve meditación para afinar y etiquetar tu emoción
  • Tu estructura emocional está vinculada a tus pensamientos. Y la nostalgia está especialmente emparentada con la memoria. Haz un pequeño esfuerzo por tomar algunas notas sobre cómo te sientes y unir tu experiencia emocional a imágenes, recuerdos o pensamientos que cursan en paralelo. No siempre es fácil modificar emociones, siendo más sencillo cambiar nuestros eventos cognitivos.
  • Si tienes la paciencia suficiente encontrarás que hay dos o tres ideas únicamente vinculadas a la compleja emotividad que ahora te está preocupando: quizás sea el desamor, la pérdida de un amigo, la añoranza de un viaje o buenos momentos, o una experiencia de soledad…
  • Si tienes un problema de comunicación o de cualquier tipo con una persona cercana, toma la decisión de buscarle solución. Contacta con ella y abordar el problema.
  • La interacción social y salir con amigos procura un gran alivio para la nostalgia. Tenlo en cuenta. Aprovecha, ahora que es verano, para salir y tomar algo el sol y darte un buen chapuzón

Y si mis consejos no te ayudan hoy mucho, refúgiate en la música. Termino este post con el anhelo de Bono (U2) reflejado en su himno:  “…I still haven’t found what I’m looking for…” una hermosa canción repleta de esperanza que encontrarás en su álbum The Joshua Tree, publicado en 1987, una genialidad.

Alberto Bermejo

Psicólogo clínico

Gabinete de Psicología Eidos (Alicante)

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