Psicología: consejos para un confinamiento saludable

Psicología: consejos para un confinamiento saludable

Llevamos 14 días confinados bajo estado de alarma  atemorizados por el Coronavirus COVID19. A algunos de vosotros se os habrá hecho corto, a otros quizás más largo. Con nuestro estilo de vida mediterráneo se nos antoja difícil no poder salir a alguna pequeña celebración, tomar algún café con amigos, salir a hacer ejercicio por la montaña o la ciudad. ¡Cuánto echamos en falta todo lo que antes nos regalaba la vida cada día!. 

Culpan al contagio de COVID19 en países latinos a nuestro carácter, a salir, a darnos la mano, nos gusta acercarnos, abrazarnos, tocarnos,… que en el norte de Europa o en países asiáticos (como Corea o Japón) donde evitan tocarse, se enclaustran en sus casas, se saludan con un movimiento respetuoso;  si bien son una cultura higiénica, limpia, son ordenados, … yo he estado en Japón y no hay un papel en la calle; la basura que generas te la debes llevar a casa. Son un pueblo envidiable en este sentido.  

Cada cultura tiene su carácter, qué se le va a hacer. Nosotros somos quien somos y superaremos esta crisis más pronto que tarde, ya lo veréis.  

Estos días casi sin darme cuenta, me he encontrado revisando en TV una película y una serie sobre confinamientos… como si no tuviera yo bastante con el mío. Podría ser peor, que hay amigos míos que han decidido aprovechar su arresto domiciliario para ver películas como Contagio, Virus o Guerra Mundial Z… que hay que tener valor, con toda la caña que nos están dando los telediarios.

La semana pasada acabé La trinchera infinita, una excelente película protagonizada por el genial Antonio de la Torre y que recoge las vicisitudes de un republicano que se vio obligado a esconderse durante años en su propia casa huyendo de la represión franquista, basada en el libro Los Topos de Manuel Leguineche y Jesús Torbado. Esto si que eran confinamientos, y no lo nuestro, que en unas semanas lo levantamos.

Pero con lo que estoy gozando extraordinariamente es con una de mis series favoritas, que he decidido volver a verla al completo, disfrutando dos capítulos diarios: Doctor en Alaska (Northern Exposure), una serie de culto, sobre la que compartí recientemente en Facebook una escena deliciosa del capítulo 18 de la cuarta temporada, “Luces del Norte”. Qué serie maravillosa, un soplo de aire fresco, repleta de ternura, de personajes extraordinarios, de poesía y de belleza. Pues a su manera, la serie relata otro confinamiento, el de Joel Fleischman, un médico judío que se ve obligado a ejercer su profesión en un lugar remoto de Alaska, Cicely.  

Como Psicólogo clínico nosotros tenemos también algunas restricciones para el ejercicio profesional de la Psicología, pero contamos con recursos de Telepsicología para poder ofrecer nuestra ayuda y asesoramiento. En el Gabinete de Psicología EIDOS ofrecemos atención clínica y terapia Online y telefónica. Como experto en el comportamiento humano ya os trasladé en un artículo anterior información sobre la mejor manera de gestionar nuestras emociones. Dejo para este artículo hablar sobre recomendaciones para sobrellevar la cuarentena del mejor modo posible, de forma saludable, equilibrada y divertida.

CONSEJOS PARA UN CONFINAMIENTO SALUDABLE

Pongo en primer lugar y recomiendo, los recursos audiovisuales. Adoro leer y disfrutar las mejores series y películas en televisión, como comentaba arriba, y todo tipo de ofertas culturales. Soy un apasionado de los libros, la música, en todas sus expresiones y me fascina el arte y la fotografía. Desde la instauración del estado de alarma han llovido ofertas en TV para disfrutar todo tipo de recursos culturales, incluido películas de estreno y teatro. No tengo sitio para detallar toda oferta, pero es inmensa. Si hacéis búsquedas en Internet, encontraréis de todo. Es tiempo de revisar nuestra biblioteca y leer esos libros pendientes de lectura o relectura. Aprovecha para explorar tu capacidad de ser más creativo (escribir, pintar, componer música…). Imponeos una rutina dedicando al menos un par de horas al día a reforzar vuestra pasión por  la cultura. Además es una excepcional forma de aprender, imaginar otros mundos, dejarnos llevar por la fantasía y mantener en forma nuestra mente.

En segundo lugar, lo más importante. No es una contradicción. Lo he dejado en segundo lugar porque sé que algunos que me estáis leyendo consideraréis que no podéis realizarlo. ¡Pero estáis equivocados! Debemos fortalecer el vínculo social y emocional con nuestros seres queridos, y con nuestros amigos… ¡Conecta con los tuyos! y si somos superdotados emocionales, con contactos y conocidos.  Esta rutina es indispensable. Los psicólogos sabemos que en cualquier estudio sobre la felicidad el apoyo social es crucial, el tener buenos amigos y amar y sentirnos amados, es una obligación para no amargarnos la vida. Es tiempo para dedicar a nuestra pareja, fortalecer nuestra relación,  explorar nuestra sexualidad  y compartir más tiempo juntos las  labores del hogar y la crianza, compartiendo actividades divertidas también. Tiempo es también de pasarlos en familia.  Jugar con nuestros hijos, siendo los mejores padres y madres en este momento; escucharlos más. Comparte con tus mayores. Y si nuestra cuarentena la pasamos en solitario, echar mano de vuestra agenda y llamad todos los días a amigos y familiares, organizando videoconferencias, charlas y debates, o compartiendo juegos Online. Fundamental este cuidado social, que no nos sintamos solos en ningún momento. Atención, esta propuesta socioemocional tiene también una cara B para algunas personas, que no son felices en su relación de pareja (o familiar). Pongamos por caso, en Madrid uno de mis pacientes está viviendo una situación angustiosa en estos momentos. Hace meses, su infelicidad conyugal derivó en una infidelidad que por circunstancias fue conflictiva. Y en tiempo de confinamiento ha acabado gestionando dos rupturas sentimentales (con fuerte ansiedad), la de su amante (no fructificó la nueva relación) y la de la despechada esposa, que ha descubierto su doble vida, pero han de compartir confinamiento hasta que resuelvan su ruptura. Con dolor inmenso de ambos. Estas cuarentenas en relaciones vulnerables no son nada recomendables; pero sobre esto las autoridades sanitarias no se hacen ahora muchas preguntas ni ofrecen soluciones. 

No menos importante. Comprometerse en mantener una disciplina de trabajo o estudio, de varias horas cada día. Si trabajas o teletrabajas, lo tienes resuelto. La cuarentena no son vacaciones. Si no tienes trabajo, programa un curso en Internet, aprende o refuerza un segundo idioma, actualiza la información y documentación de tu empresa, establece una rutina de ayuda a tus hijos en sus estudios, colabora con algunos proyectos sociales vinculados al COVID19 o matricúlate en la Universidad. No hay que quedarse de brazos cruzados y debemos incorporar en casa una autodisciplina de estudio o trabajo: psicológicamente, precisamos esta programación.

Lo siguiente y también fundamental. Buscar tiempo para ocuparnos de nosotros mismos. Desde un punto de vista físico y psicológico; y también espiritual, si tienes una inclinación religiosa o mística. Este tiempo de nerviosismo y alteración distrae la necesidad, que olvidamos, de mirar dentro de nosotros. Las últimas investigaciones en Psicología aportan fundamentos científicos de mejora psicológica con ejercicios basados en Mindfullness; si tu problema es la ansiedad, realiza un entrenamiento en relajación o yoga; mantén contacto con tu psicólogo para ir aportando luz en aquellas áreas aún oscuras en tu vida o para recibir ayuda si la necesitas o echa mano de un buen libro de autoayuda. Valora por favor disponer de tiempo cada día para centrarlo en ti mismo. 

Un derivado de lo anterior es aplicarnos en mantener una programación de ejercicio o actividad física durante la semana. Yo lo realizo cada dos días, con mi hijo. Si conoces todas las posibilidades de un entrenamiento “indoor”, ¡fantástico!. Si no, tocará que recurras a tutoriales o videos en Internet para programarte tablas de ejercicios adecuados a tu edad y físico. Si además lo hacéis todos en casa, será más divertido. Si te gusta la música, el baile o el ejercicio rítmico puede ser una buena opción para vosotros.  El ejercicio reduce el estrés, mejora el funcionamiento de cuerpo y cerebro y nos hace sentir bien. Indispensable. No te quedes pegado al sofá o a la cama. 

Y haz mucho más de lo aquí sugerido, sonríe a todas horas, comparte el aplauso de las 20:00 horas con tus vecinos; cada cierto tiempo pasea por casa y asómate por la ventana o balcón para cuidar la vista; disfruta con la cocina y lleva una dieta sana y equilibrada permitiéndote algunos caprichos en fin de semana (para no perder las “buenas costumbres”) como abrir un buen vino; mantén buenos hábitos de higiene;  y cada día de cuarentena agradece el estar y sentirte vivo, en todos los sentidos, compartiendo tu felicidad con los que tienes al lado. 

#QuedateEnCasa  todos venceremos al #Coronavirus  

Alberto Bermejo 

Gabinete de Psicología EIDOS

www.psicologiaeidosalicante.com

eidos@psicologos.eu

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Trastorno Obsesivo Compulsivo TOC

El Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) es un trastorno común, crónico habitualmente y de larga duración en el que una persona tiene pensamientos incontrolables recurrentes (obsesiones) y comportamientos (compulsiones) que  siente la necesidad de repetir una y otra vez.

Las distintas personas con este trastorno pueden tener síntomas de obsesiones, compulsiones o ambas. Inclusive hay casos en los que aparecen compulsiones de tipo mental. Es decir, en lugar de manifestar una conducta, el sujeto realiza una gestión o acción mental, repetitiva igualmente. Estas son muy complicadas de manejar en terapia.

Normalmente estos síntomas interfieren con todos los aspectos de la vida personal, como el trabajo, la escuela y las relaciones personales.

Las obsesiones a menudo  tienen forma de pensamientos reiterados, repetitivos, impulsos o imágenes mentales que causan ansiedad. El paciente aprende que realizando determinadas conductas, consigue reducir su nivel de ansiedad, reproduciendo compulsiones o conductas desadaptadas que son parte del problema. Este alivio es provisional ya que a menudo los pensamientos obsesivos reaparecen con fuerza enseguida.

Los síntomas obsesivos más comunes son:

  • Miedo a los gérmenes o a la contaminación.
  • Pensamientos prohibidos o tabú o no deseados, que involucran el sexo, religión o daño.
  • Pensamientos agresivos hacia los demás o hacia uno mismo.

Las compulsiones son comportamientos repetitivos que una persona con TOC siente el impulso de hacer en respuesta a un pensamiento obsesivo. Las más comunes incluyen:

  • Limpieza excesiva y/o lavado de manos.
  • Simetría o establecimiento de un orden excesivamente  perfecto.
  • Orden y organización de las cosas de forma particular o precisa.
  • Comprobaciones.

En otra oportunidad seguiremos hablando sobre TOC.

Os dejo con una página de autoayuda relacionada con TOC para mayor información con buenas ideas para iniciar un tratamiento: https://www.curareltoc.com

Alberto Bermejo

Gabinete de Psicología EIDOS

Cerebro y nuevas tecnologías: implicaciones para la psicología

Cerebro y nuevas tecnologías: implicaciones para la psicología

El ordenador, las tablets y los smartphones están sustituyendo a habilidades importantes en multitud de gestiones diarias. Nos encontramos actualmente con una gran dispersión en la atención que prestamos a nuestro alrededor y expuestos a un gran número de estímulos, fundamentalmente por la presión que ejerce la tecnología sobre nosotros.
Estas y otras ideas se desarrollan en el libro Distracción. La erosión de la atención y la era oscura que viene. Enlazamos a una entrevista en dinero.com
La autora, Maggie Jackson opina que hemos perdido la habilidad de resolver problemas en profundidad y que la forma en que vivimos correo nuestra capacidad de atención perceptiva, sostenida y profunda.left-right-brain-284×300
En 2010 el articulista Nicholas Carr puso también el dedo en la llaga preguntándose si Google nos volvía más estúpidos. Afirmaba que su cerebro parecía estar cambiando y que su atención se dispersaba ostensiblemente.
Probablemente estos autores lleven parte de razón. Quizás nuestra capacidad de profundizar en el contenido de un libro se vea limitada por la presión tecnológica, que reclama respuestas cognitivas inmediatas y probablemente superficiales. Seguro que también muchos jóvenes tienen dificultades para mantener la atención en el aula el tiempo suficiente.
Ciertamente, Twitter, Facebook, las tabletas, los teléfonos inteligentes han conquistado parte de nuestro mundo físico y psíquico. Probablemente los nuevos jóvenes estén más preparados para las multitarea, para la búsqueda rápida de información y para optimizar el tiempo empleado en resolver un problema complejo de la forma más sencilla.
A costa de los GPS quizás tengamos ahora mayores problemas de orientación; asimismo, las portentosas calculadoras que tenemos en el ancho mundo virtual tecnológico impiden que progresemos en el cálculo mental; quizás estemos perdiendo habilidades de cálculo numérico. Seguramente, la consulta incesante de Google y de la Wikipedia nos haga más desmemoriados y reduzca nuestras habilidades cognitivas.
Quizás todo no sean peros. También encontraremos elementos positivos en el mundo de la tecnología en la era de Internet. Las nuevas habilidades que nos proporcionan pueden ser los cimientos de un futuro laboral en ciernes. Los videojuegos implican nuevas estrategias de aprendizaje (desdramaticemos un tanto la carga de violencia de muchos de ellos), nuevas vías de entretenimiento y de relación con los demás. Y pueden ser elementos que favorezcan una mejor autoestima. No hay más que mirar a las futuras profesiones que más pronto que tarde buscarán personas con destrezas como las señaladas.

Alberto Bermejo
Psicólogo clínico