Vuelta al cole

Cada año, por estas fechas, miles de niños vuelven al colegio, lo que implica dejar atrás las vacaciones estivales que tanto han disfrutado. De un día para otro pasan de la despreocupación propia del periodo vacacional a tener que adaptarse a una rutina y disciplina más o menos exigentes. Esto genera, muchas veces, sensaciones entremezcladas de alivio, tensión e incertidumbre en los padres, y de ilusión y nervios en el niño. Encarar este momento, con una buena actitud tanto de los padres como del niño, son las claves para iniciar el nuevo curso con buen pie.
Conviene, por tanto, que los padres y el niño afronten adecuadamente este momento, teniendo en cuenta unas pequeñas recomendaciones. Por ejemplo, se suele recomendar preparar juntos cada día la mochila y el material escolar, hojear los nuevos libros y despertarle la curiosidad por los nuevos temas que va a tener que aprender, contarle historias y anécdotas de la época en la que nosotros, como él ahora, íbamos al cole…
Y en cuanto a nuestra actitud ante el regreso, aunque esto sería extensible al resto del curso, debemos evitar que los niños vean la vuelta al cole como una carga u obligación, sino, más bien, como una situación a la que acompañan novedades, retos y atractivos. Todo lo contrario de lo que muchos padres, sin querer, transmiten a sus hijos. En ocasiones, sin ser conscientes de ello, les hacemos llegar malas vibraciones, cuando criticamos y descalificamos a los profesores, al sistema de enseñanza, al colegio en general, etc.
Tampoco podemos olvidar que también los padres necesitamos nuestra adaptación al nuevo curso, y a veces nos dejamos llevar por cierta negatividad a la que son sensibles nuestros hijos, que olvidan que ir a la escuela es algo positivo y agradable. Allí se divierten, aprenden cosas nuevas y necesarias, conocen a otros niños o vuelven a encontrarse con los amigos que no ven desde que acabó el curso anterior. Esta es la perspectiva que debemos transmitir a nuestros hijos.
A este respecto, también hemos de hacer un esfuerzo de reconocimiento y respeto al profesorado de nuestro hijo, aunque a veces tenga que ir acompañada de cierta crítica sana y constructiva. Eso sí, siempre razonada cuando se hace delante del niño. Entendamos que, aún con sus errores, los profesores ponen un gran empeño en tareas nada sencillas: ayudar a nuestros hijos a crecer, favorecer su proceso de crecimiento personal, educarles en ciertos valores y promover su aprendizaje académico. Estas tareas sólo serán posibles si padres y profesores cooperan y están en sintonía.
En definitiva, afrontemos el inicio del curso con energías renovadas y con optimismo, ya que nos van a hacer falta para afrontar los muchos meses de travesía. Todo tiene su atractivo, y la vuelta al cole también puede ser agradable. Tratemos el regreso al colegio de forma natural, como algo cotidiano y sin darle al acontecimiento más trascendencia de la que tiene. Y sobre todo, que no se nos note a los padres que muchas veces este retorno es más duro para nosotros que para los propios niños.

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Fernando Bermejo
PSICOMED

Entrevista a Alberto Bermejo por Efesalud para reportaje sobre PSICOLOGÍA y VIAJAR

Entrevista a Alberto Bermejo por Efesalud para reportaje sobre PSICOLOGÍA y VIAJAR

Entrevista realizada a Alberto Bermejo para reportaje sobre Psicología y viajes, publicada en Efesalud el 31.7.2014. Se ofrecen la entrevista en su integridad.
Enlace al final del artículo
¿Puede servir para hacer terapia o para huir de los problemas?
Viajar no es una terapia, no es “hacer terapia” como tampoco es apropiado decir que es una “medicina”. Quiero decir… reivindico usar de forma apropiada el término “terapia”. Otra cuestión diferente es si un viaje nos sirve “como terapia”, que alguien podría entenderlo así: una persona con problemas psicológicos (¡leves!… no recomiendo a ningún paciente con Trastorno Depresivo Mayor que se embarque en un viaje de 15 días) podría encontrar muy beneficioso disfrutar de un viaje con sus amigos.
Y huir de problemas tampoco es algo sensato. Como psicólogo clínico debo llamar la atención de que cualquier aproximación terapéutica seria consiste en abordar y afrontar problemas y no huir de ellos. En un viaje debemos encontrar nuestro destino, encontrar a otros, o encontrarnos a nosotros mismos… pero no huir de nada.
Digamos que un viaje puede producir un aporte extra de vitalidad, de la que en algunos momentos estamos faltos. Ciertamente, la rutina en la que nos movemos, con modernos trabajos sedentarios, no es lo más favorecedor de nuestra salud psicofísica. Hemos de activarnos para potenciar cuerpo y mente; y viajar es una actividad que nos aporta una gran vitalidad, mejorando nuestra salud mental. Y si lo que alguien busca es descanso o relajación, dejando atrás el estrés laboral, también lo encontrará en un viaje placentero menos activo.
Two hikers with backpacks relaxing on a rocky hill and enjoying sunset
Two hikers with backpacks relaxing on a rocky hill and enjoying sunset
¿Cuáles son los beneficios de viajar en grupo?
Muy buena pregunta. Yo soy muy viajero, quede dicho. Y he tenido oportunidad de viajar sólo y en grupo. Sé que hay personas que se echan una mochila al hombro y se lanzan a una aventura viajera en solitario. A mí personalmente me encanta viajar en grupo con más amigos. La experiencia viajera llena más profundamente porque tienes oportunidad de compartir tus vivencias con los compañeros de viaje. Conocemos estudios sobre felicidad, bien documentados, en los que siempre encontramos la variable social y/o afectiva como rotundamente importante para la salud psicológica. Quienes no son capaces de compartir, de disfrutar de unos amigos, de la familia, de la pareja… no son realmente felices. Los individuos solitarios rara vez lo son. Así que viajando en grupo disfrutamos el doble, disfrutamos del viaje y de la belleza que contemplamos conociendo un destino y nos sentimos felices compartiéndolo con los amigos y compañeros de viaje.
Por cierto, y sin alejarnos mucho de la Psicología, coordino un club de viajes llamado PERIPLOS http://www.periplos.eu que nació hace unos años con la pretensión de abordar grandes destinos proponiendo viajes en grupo compartiéndolos con amigos (cubriendo una oferta no atendida por los touroperadores); parejas, viajeros singles, grupos de amigos… con vocación de alimentar la mejor salud psicológica de nuestros amigos viajeros por medio del viaje; hemos conocido en grupo destinos maravillosos de Asia, Latinoamérica, África, etc. Este año hemos visitado con nuestros amigos India, Perú, Islandia… y en unos meses nos iremos a Vietnam y en enero conoceremos Guatemala, un destino maravilloso. Bien… digamos que, me voy a contradecir, que estos viajes en grupo que organizamos son como “una terapia de grupo”, claro que sí… jajajaja 🙂
¿Te conoces a ti mismo viajando?
Fue Heráclito de Éfeso quien dijo: “A todo hombre le es concedido conocerse a sí mismo y meditar sabiamente”.Y un viaje es una buena oportunidad para conocernos mejor y reflexionar sobre nuestra propia identidad. Viajar, como impulso de libertad, nos hace más libres: nos escondemos menos y nos quitamos algunas de las caretas que portamos cada día. Somos más genuinamente NOSOTROS y es una excelente oportunidad para descubrirnos y sorprendernos de lo que somos capaces de hacer en un viaje. Nos ayudará programar algunas horas de reflexión, realizando algunas actividades introspectivas que incluso se han llegado a poner de moda en algunos destinos: meditación, yoga, conocer las formas de expresión espiritual de otras culturas, etc. Estoy recordando en este momento la película de Julia Roberts: “Reza, come, ama”, basada en un libro de autoayuda, con el viaje espiritual como trasfondo.
¿Es importante viajar en la infancia?
Es una excelente forma de complementar la educación de los pequeños. Viajar y que tengan oportunidad de descubrir otras culturas… o los niños de otras culturas. En nuestro país, muy volcado hacia la familia entendida en términos más bien “hogareños”, se viaja con niños menos de lo que se debería.
Cuando viajo al extranjero (y lo hago tres o cuatro veces al año) envidio a muchas familias, europeas sobre todo, que llevan a sus hijos de vacaciones; y los ves en bici por la ciudad, en pequeños hoteles, en diversas actividades, disfrutando en familia. Me encanta.
¿Puede servir para hacer terapia de pareja?
¡Noooo! Jajajaja. Vuelvo sobre lo que comentaba anteriormente. No hay que viajar para hacer terapia. Si tenemos un problema de pareja importante, viajar no necesariamente nos va a ayudar a superarlo o a afrontarlo. Si bien es cierto que si una pareja presenta algunos problemas de comunicación, un viaje puede ayudar a fomentar el cambio o resolución de los mismos, o poner a prueba la fortaleza de una relación; o puede ofrecer una oportunidad para mejorar nuestra capacidad de comunicarnos con nuestra pareja, si tenemos tiempo para compartir juntos. Como psicólogo también es cierto que compartir actividades agradables juntos, fortalece la relación e incrementa la felicidad conyugal.
Por otra parte, no todo es siempre positivo: los estudios demuestran, desgraciadamente, que el número de separaciones y divorcios se incrementa tras las vacaciones de verano (en España).
¿Puede producir estrés el viajar?
De acuerdo con diversos estudios sobre estrés y ansiedad, salir de viaje y programar unas vacaciones representa una actividad con un nivel de estrés nada despreciable. Mas conviene indicar que las actividades y compromisos más importantes de nuestra vida son estresantes: la convivencia en pareja, la educación de los hijos, el trabajo, el estudio de una carrera universitaria, etc. Como psicólogo le traslado a mis pacientes que el estrés forma parte de nuestra vida cotidiana y es una respuesta psicofisiológica natural de nuestro organismo, que debemos aprender a manejar razonablemente, sin “psicopatologizar” el hecho de vivir. El estrés nos acompañará siempre, sin duda. Para ser felices debemos vivir intensamente con m
ás o menos estrés…
¿Favorece la independencia?
Si una persona presenta problemas de dependencia emocional, decididamente sí. En este caso es aconsejable, a modo de entrenamiento, que viaje sólo o sola dentro de un grupo al menos durante un par de semanas. De esta forma esta persona no está constreñida a tomar decisiones en función de su pareja o padre/madre y se obligará a ser más autónoma durante su viaje. Conocerá a nuevos amigos y romperá la dinámica conflictivo-dependiente que representa una carga cotidiana, disfrutando de la apertura emocional hacia sus nuevos amigos viajeros y mejorando su capacidad de resolución de problemas de forma autónoma.
¿Qué beneficios nos aporta conocer otras culturas?
Grandes beneficios, sin duda. Conocer otras culturas es descubrir nuevos modos de vida, nuevos valores y nuevas perspectivas sobre la vida. Nos ayuda a dejar de mirarnos el ombligo y nos sorprendemos con nuevas maneras de entender y afrontar los problemas. Salimos de nuestro contexto habitual y convivimos en un entorno nuevo con personas de otras partes del mundo. Son experiencias únicas, crecemos y nos enriquecemos, maduramos y refuerza nuestro aprendizaje como seres humanos.
¿Qué consejos da para prepararse psicológicamente antes de emprender un viaje?
¿Prepararnos psicológicamente? ¡No es muy necesario!. Si acaso, dejar en orden los asuntos de casa y los de nuestro trabajo. Si podemos dejar un día libre al menos de transición entre la rutina de la cotidianidad y la fecha de nuestro viaje, vendrá bien para empezar a desconectar. ¿Necesitán más? Pues un par de ejercicios de meditación, el día antes, para “reiniciar” nuestro cerebro y dejarlo en modo: “ahora, a disfrutar de mi viaje”
Enlace al reportaje:

Alberto Bermejo
Psicólogo clínico