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¿Cuántas veces realizamos gestos o actos automatizado casi sin percatarnos?

Estas últimas semanas he seguido la serie de Narcos México y me he sorprendido poniendo subtítulos en inglés para entender a estos güeyes. No es el mejor ejemplo de lo que deseo tratar en este post, pero me apetecía contarlo…

En la vida no podemos planificarlo todo. Sería extenuante. Tampoco debemos permitir que los automatismos tomen el control de nuestra existencia y nos roboticemos.

En ocasiones, estos automatismos nos complacen. Conozco a una persona que decidió dejar de fumar apenas sin pensarlo. Dicho y hecho. Me costó creerlo. Porque yo fui fumador en mi juventud, y tuve que ver morir un amigo en el hospital para dejarlo definitivamente hace años.

Y es que dentro de nosotros tenemos la fuerza necesaria para improvisar acciones o actuar de forma refleja. Conozcámonos.  A veces merece la pena dejarnos de llevar por esa corriente o flujo de procesos, que desatendemos y no sabemos adónde puede llevarnos, pero nos satisface. Hemos de saborear estos pequeños regalos de la vida, poniendo el foco en la autoregulación.

Si miras atrás seguro que recordarás algún momento en el que tuviste que actuar para resolver una situación complicada, sobrevenida. Sin darte cuenta estuviste tomando decisiones y solucionando un problema. Hay personas especialmente dotadas para ello, ¡y siempre puede entrenarse si lo precisas!.

Por el contrario, abandonarte constantemente a actos insconscientes o automáticos puede ser una temeridad. Dejarnos llevar por la ira y la impulsividad, por ejemplo, no es una buena idea. No siempre tendremos opción de arrepentirnos o pedir perdón.  Hemos de llevar cuidado para no perder la cabeza.

Freud desde el psicoanálisis desarrolló el término de “acto fallido” como error cognitivo o comportamental. Él lo asociaba a una interferencia inconsciente, reprimida. Una especie de confesión inconscientes. No estoy totalmente de acuerdo con su punto de vista. Demasiada confianza en «lo inconsciente».

Analízate, ¿tiendes a improvisar y a dejarte llevar por comportamientos espontáneos? ¿O bien prefieres planificar cada gesto que haces en tu vida?. Como casi siempre, en el medio está la virtud, no obstante te ofrezco algunas sugerencias prácticas.

Revisa si tu manera de proceder y actuar te complace, si conduce a buenas experiencias y es recompensada personal y socialmente. Si es así, no será preciso realizar cambios en tu comportamiento.

Si las improvisaciones o los automatismos te llevan por el camino de la amargura, porque recibes críticas, cometes errores, te despistas, pierdes el foco, tiene consecuencias negativas, etc. En este caso es conveniente que tomes más conciencia de cada decisión que tomas en la vida y que realices ejercicios de control atencional. Has de ser más consciente de cada paso que das.

Si el exceso de planificación enlentece tu ritmo vital, te paraliza, reduce tu espontaneidad…. En este caso te animo a que hagas algunos cambios comportamentales. Arriesga más en tus decisiones. Valora la rapidez para ejecutar acciones o elaborar respuestas. Sé más natural y déjate llevar un poco más.

En definitiva, ¿te gusta improvisar o prefieres planificarlo todo?

Alberto Bermejo

Psicólogo clínico

Gabinete de Psicología Eidos (Alicante)

www.psicologos.eu

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