Alberto Bermejo
Psicólogo clínico
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Este jueves disfruté una fascinante película de Chloé Zhao, NOMADLAND. Está basada en el libro Nomadland: Surviving America in the Twenty-First Century escrito por Jessica Bruder. Una singular epopeya intimista que recorre las experiencias del personaje que borda Frances McDormand tras el cierre de la fábrica en la que trabajó durante años, en un proceso de búsqueda (o encuentro) personal rodeada de personajes sorprendentes, con los que tropieza, recorriendo maravillosos paisajes americanos en su furgoneta. Se está llevando todos los premios posibles y es una extraordinaria experiencia cinematográfica, acompañada en esta oportunidad por las sublimes composiciones de Ludovico Einaudi.
Chloé Zhao nos sumerge en territorios inhóspitos. Territorios del interior de un alma que parecen desfigurarse en las primeras escenas para luego remontar un vuelo inescrutable en búsqueda de sí misma. Una auténtica experiencia de libertad, aprehendida a fuerza de golpes vitales. La protagonista se deja querer por la vida, y cual marioneta del destino se mece por los hilos de los Hados buscando el modo de abrazar su libertad. Los encuentros con sus compañeros de camino, personas con hogares rodantes, sin casa, están repletos de gran belleza poética. Maravillosa. Descubrimos cómo es posible en nuestras vidas elegir la libertad, la felicidad, la comunidad, la familia, el amor y la amistad, pero no todo a la vez.
La película es una experiencia onírica, vital y optimista enmarcada en un entorno gris y nostálgico. E induce a pensar sobre tu propia existencia, sobre tus elecciones, sobre el destino y por encima de todo, el valorar lo que auténticamente importa. Porque cada uno elige y abraza sus propios valores. Y para ello debemos saber mirar dentro de nosotros.
Nos queda esa esperanza, de poder elegir libertad. De seguir viviendo y superando obstáculos. De seguir mirando hacia adelante en pos de nuestras metas más anheladas. Mírate dentro, elige y obra en consecuencia.
Nos vemos en el camino.
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Los sueños siempre me han fascinado. Actividad onírica, fantasía nocturna (por cierto a mi Web de viajes la llamé “Oneira”)
No hay nada más adorable que un ser humano durmiendo, soñando, plácido en su vulnerabilidad.
Con los sueños desahogamos situaciones, emociones y conflictos diurnos.
Si no soñamos, ¡morimos! ¡Fisiológicamente cierto!
Intrigante.
Un día hablaremos y soñaremos largo y tendidos. No olvides dedicar al sueño las horas necesarias para una buena salud mental. Duerme suficientemente.
Conócete mejor. Hoy te propongo que cada día al despertar recuerdes tus sueños y los reflejes por escrito en un “sueñario”.
Verás como los sueños de la noche…te sorprenderán cada día.
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Uno de los grandes mitos de nuestra humanidad es la búsqueda de la felicidad. Desde niños crecemos imbuidos por la idea de que venimos a este mundo para ser los más felices. Nuestra cultura occidental está cimentada en la idea de que el hombre es bueno y ser feliz es lo más natural del mundo.
Quiero centrarme en escribir unas líneas sobre el concepto de felicidad desde la óptica de la psicología clínica; subrayando inicialmente algunas ideas algo desadaptativas que son compartidas por muchos:
Podríamos señalar más ideas de este tipo, con poca base real; pero no quiero extenderme. Preguntaos: ¿qué es la felicidad?. Nadie se pone de acuerdo al respecto y es asunto muy opinable.
La cruda realidad (y no quisiera ponerme pesimista) es que la felicidad perenne no existe, el hombre no nace para ser feliz (no es su cometido primordial, no nació con ese fin), se puede ser feliz y desgraciado a un tiempo (todo depende de cada momento y cada situación vital) y también constatamos los psicólogos que el malestar forma parte de nuestra existencia.
Por favor, no matéis al mensajero. Podemos vivir con moderada felicidad, sí. Aunque quisiera llamar la atención sobre el hecho de que construimos nuestra vida en general sobre una ideología de la felicidad equivocada.

Lo qué debemos tener presentes es tener conciencia de quienes somos. Somos seres vulnerables. Seremos felices en cada momento, dependiendo de nuestro modo de valorar nuestro mundo y nuestro entorno. Y en ocasiones estaremos en presencia del malestar y tendremos que vivir con ello. La psicología clínica nos enseñará actitudes, estrategias y técnicas para hacerle frente. Vivir sumidos en depresión, ansiedad o sufriendo trastornos psicológicos diversos no es una opción; podemos vivir más profundamente vidas razonablemente felices.
En mi opinión, la felicidad consiste en sentirnos plenamente vivos. La felicidad en la práctica es tener conciencia de quienes somos y sentirnos satisfechos pese a vernos a menudo sumidos en la incongruencia; es establecer un propósito en nuestra existencia y trabajar por conseguirlo; la felicidad es vivir cada instante como si fuera el último, extraer lecciones valiosas de cada acontecimiento; es disfrutar con cada nuevo aspecto de nuestro entorno vital. La felicidad es sentirnos estimulados física, social e intelectualmente; felicidad es alejarnos de todo lo que estropea nuestra capacidad de ser feliz (las adicciones, la delincuencia, la corrupción, la violencia, etc.). Felicidad es también, y sobre todo, creatividad.
Comentemos un par de factores importantes en esto de construir felicidad (aparte de muchos recursos y consejos habituales) y ya retomaremos el tema en otra ocasión porque me gusta no escribir posts excesivamente densos.
Un estudio publicado en el Journal of Epidemiology & Community Health http://jech.bmj.com/ determinó, a partir del análisis de cuestionarios respondidos por 51000 noruegos, que asistir y participar a actividades culturales producía satisfacción, bienestar y lo más importante, que las personas que asistían a estos eventos eran menos propensos a la ansiedad y la depresión. Y estudios similares han conducido a resultados también similares.

En mi opinión, cualquier actividad reforzante (agradable) que rompa con la dura rutina de cada día repercutirá positivamente en nuestra salud e incrementará nuestra capacidad de sentirnos más felices. Así que, te aconsejo que potencies tu vinculación con actividades culturales. Un consejo también muy importante, sin duda alguna, es que te mantengas plenamente activo. La pasividad es enemiga de lo bueno.
Otro ejercicio muy saludable y de importancia a la hora de fortalecer nuestro sentimiento de felicidad cotidiano es la risa. Aristóteles ya decía que “la risa es un ejercicio corporal valioso para la salud”. ¿Se acuerdan ustedes del libro “El nombre de la Rosa” y la equivocada valoración religiosa de reír por uno de sus personajes?. Pues ahí lo tenemos…
Al parecer, gracias a la risa se liberan sustancias bioquímicas, como la dopamina y la adrenalina que influencian positivamente nuestro estado de ánimo e incrementan nuestra creatividad. La risa es la contraparte de la depresión y la tristeza, mejora nuestra autoestima y alivia el insomnio. Además, se ha demostrado que refuerza también el sistema inmunológico. En definitiva, y a juicio de muchos investigadores, facilita respuestas fisiológicas, psicológicas y espirituales.
Recordad, de cara a vuestra felicidad, lo que dice un proverbio chino: “para estar sano hay que reirse al menos 30 veces al día”. Tomad buena nota.
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Algunos basan su vida en la búsqueda del placer, que con frecuencia confunden con ser felices. Realmente, los placeres entendidos en el sentido material duran bien poco. El verdadero sentimiento de felicidad radica en nuestro interior. Y está más vinculado a la noción de disfrute. Es inútil buscar fuera fuentes de placer, en objetos ni en sustancias externas. Sí, acaso, reorientar la felicidad desde las experiencias que podemos sentir en nuestra vida. El disfrute está conectado con nuestra capacidad para concentrarnos en algo conscientemente y tener pleno control sobre nuestra atención, enfocando nuestra mente hacia lo que hacemos en cada momento.
En otras ocasiones he abordado la experiencia de vida interior para abrazar algo que puede parecerse a la felicidad, o la entronización de nuestros valores como jalones de una óptima experiencia vital. La mayor experiencia de felicidad radica en nuestra propia mente, disfrutando en cuerpo y alma de todo lo que hacemos cada día. En este post quiero mostrarte el estado opuesto de la condición de entropía psíquica, la experiencia óptima, la experiencia de fluir. ¡Y no estamos hablando del condensador de fluzo, el núcleo central que hacía funcionar el DeLorean de la película Regreso al Futuro! Aunque es una bonita metáfora de todas las capacidades y el fantástico potencial de nuestra mente, en formato fílmico.

Hablamos de un estado de flujo de conciencia óptimo, vital, donde todo lo que hacemos añade orden a nuestro sentir consciente, sintiéndonos bien, creativos y activos. ¡Como en esos dibujos de los tebeos en los que el dibujante reflejaba encima del personaje una bombilla encendida!. Quien mejor ha descrito esta experiencia ha sido Mihaly Csikszentmihalyi, en su libro “Flow” (Fluir)
Fijémonos en las personas que nos comentan experiencias de goce extremo, casi extático; producidas por la escucha de una obra musical, la lectura de un libro inspirador, el descubrimiento de un paisaje o un sentimiento espontáneo de bienestar. Estas experiencias están relacionadas con una concentración especial, un desafío, con habilidades y consecución de metas, autocontrol, la apertura a los demás, el alejamiento de las preocupaciones y con la validación de expectativas positivas en la vida y retroalimentación positiva de nuestra propia conducta. Esa búsqueda de flujo personal en lo que hacemos y en lo que experimentamos puede ayudarnos a encontrar las respuestas que buscamos, nos ayudará a sentirnos mejores.
Abraham Maslow, uno de los más importantes psicólogos del siglo XX elaboró una teoría de personalidad alrededor del concepto de autorrealización, y de las necesidades internas, morales, entroncadas con la búsqueda de un significado personal. Una de sus frases, que me han inspirado a menudo: “… Podemos orientarnos hacia la defensa, la seguridad o el miedo. Pero, en el lado opuesto, está la opción de crecimiento. Elegir el crecimiento en lugar del miedo doce veces al día, significa avanzar doce veces al día hacia la autorrealización…”. Se trata de dejarnos absorber por esa experiencia óptima transformadora, ser uno con lo que hacemos en cada momento; que podemos llamar también experiencia autotélica (del griego “auto” que significa en sí mismo y “telos” que significa finalidad)
Es francamente importante por otra parte dedicar nuestro tiempo en actividades que verdaderamente disfrutemos y nos llenen, que nos hagan sentir bien, aparte de aquellas otras indispensables en la vida que no siempre nos llenan tanto…
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Un dato objetivo: de acuerdo con cifras contrastadas internacionalmente una de cada tres personas puede contraer al menos un episodio depresivo a lo largo de su vida. Y en España la realidad es que las personas que padecen depresión acuden a un médico psiquiatra y no a un psicólogo clínico, saliendo de su consulta con una receta de un ISRS (Inhibidor selectivo de la captación de serotonina), los fármacos antidepresivos más recetados. Estos fármacos producen cambios en la función serotoninérgica en determinadas vías cerebrales, precipitando un incremento de la serotonina disponible para el cerebro. El nivel de serotonina, según estudios neurobiológicos, también se ha encontrado asociado a trastornos relacionados con la adicción y con otros problemas de salud mental, de ahí que incluso en trastornos de ansiedad (como en en trastorno obsesivo-compulsivo), en trastornos adictivos e incluso en trastornos de personalidad la medicina ha sugerido incorporar antidepresivos en la rutina psicofarmacológica ofrecida a estos pacientes.
Querría dejar aquí bien patente mi desacuerdo en que para cualquier trastorno de salud mental (trastornos que en su mayor parte son trastornos adaptativos, es decir, relacionados con nuestra manera de relacionarnos con los demás, con nosotros mismos y con el mundo, sin ser graves) el paciente termine llevándose a la garganta los mentados antidepresivos. Estimo que en un trastorno considerado leve o moderado deberían introducirse estrategias de autocontrol o terapias cognitivo-conductuales dirigidas por psicólogos clínicos; es decir herramientas psicológicas, antes de incluir prescripciones psicofarmacológicas; o en cualquier caso una terapia mixta psicomédica que incluya psicoterapia. Toda vez que la psicología ofrece soluciones eficaces y eficientes para todos estos trastornos.

Pues bien, estos fármacos antidepresivos (como el archifamoso PROZAC, que hace unos años despertó un interés inusitado en EEUU, hasta el punto que llegó a denominarse la “droga de la felicidad”) presentan efectos secundarios en la función sexual de hombres y mujeres en buena parte de sus consumidores. Es el gran problema. Un incremento de la serotonina interfiere claramente en las relaciones sexuales de hombres y mujeres, incluso inhibiendo el deseo sexual
La interferencia sexual se produce porque el incremento de serotonina induce cambios psicofisiológicos que afectan a los sistemas simpático y parasimpático del sistema nervioso autónomo, implicados en la sexualidad, en los que no nos vamos a detener ahora.
Si usted debe tomar antidepresivos por prescripción médica (tampoco nos olvidemos, un paciente con depresión clínica no desea frecuentes relaciones sexuales) y quiere mantenerse sexualmente activo debe plantear a su médico una reducción de la dosis del medicamento o su asociación con otro psicofármaco que le pueda ayudar en las relaciones sexuales; o incluso suspender la toma de la medicación durante pequeños períodos, pero siempre manteniendo las dosis clínicamente necesarias.
Se han detectado en algunos casos abandonos de medicación por su interferencia en la sexualidad del paciente. Hay que evitarlo.
Para no ser completamente negativos podemos acabar con una buena noticia. Y es que desde hace unos años contamos con un antidepresivo ISRS cuya interferencia en la vida sexual de los pacientes es muy reducida.
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Llegado a este punto y tras la lectura de mis anteriores artículos, habrás conseguido rebajar algunos kilos tu masa corporal. De no ser así, no te preocupes que aquí te ofrezco nuevas ideas y propuestas para seguir trabajando en ello. Si los cambios no han sido importantes, no desesperes. Nos queda este último capítulo. Vamos a utilizar nuestra capacidad de manejar autoverbalizaciones y metáforas asociadas a bajar de peso mediante estrategias basadas en hipnosis clínica y autohipnosis.
Ante todo, asegúrate de no padecer ningún trastorno de la alimentación. Inicialmente me detendré en subrayar algunas distorsiones presentes en los trastornos alimentarios. Es habitual que los pacientes obesos, bulímicos, anoréxicos o con adicción a la comida presenten algún tipo de pensamiento dicotómico. Que observen su problema en categorías opuestas o absolutas; ejemplo: “si logro mantenerme delgada, estaré estupenda”. O que acostumbren a encontrar significados personales, sin ningún tipo de evidencia: “todos mis amigos se han dado cuenta lo gordo que estoy”. O bien que extraigan conclusiones globales de situaciones particulares: “me he sentido muy bien porque me han indicado que estaba muy delgada”. O que tiendan a la exageración: “He cogido un kilo esta semana, como siga así no cabré por la puerta”. O cometer errores a la hora de sacar conclusiones arbitrarias.
Si te identificas en exceso con este tipo de errores cognitivos sobre la naturaleza de tu problema, no lo dudes y visita a su psicólogo. Te ayudará. Una hipnosis realizada por un profesional acreditado, médico o psicólogo, es la mejor manera de emplear procedimientos hipnosugestivos con problemas de alimentación. El psicólogo puede enseñarte a programar ejercicios de autohipnosis en tu propia casa. Un procedimiento básico de autohipnosis que puedo recomendarte para realizar en tu propio domicilio es el que paso a describir básicamente a continuación.
Sitúate en un lugar cómodo y apartado de cualquier distracción. Echado sobre un cómodo sofá o en tu propia cama. Disponte a orientar tus pensamientos hacia una relajación completa (puedes emplear cualquier ejercicio que conozcas), bien utilizando procedimientos físicos o procedimientos más cognitivos. Alcanzado un nivel de relajación aceptable, y con los ojos cerrados, concentra tu atención en el centro de tu frente. También puedes realizar el ejercicio iniciándolo con tus ojos abiertos y percibiendo que progresivamente vas percibiendo un peso constante que finalmente obliga a cerrar tus párpados. Manteniendo dicha concentración déjate llevar por un apacible estado de bienestar y paz y sumérjete en un estado de relajación mental profundo.
A continuación, lo que has de hacer es incluir diversas sugestiones o visualizaciones apropiadas para los objetivos que tienes marcados. Puedes mediante sugestiones y señales poshipnóticas (instrucciones que te das a ti mismo mentalmente que se materializarán al finalizar el ejercicio y en momentos concretos relacionados con los alimentos, como por ejemplo: “cuando visite el supermercado, exclusivamente compraré los alimentos marcados en mi lista”) puedes modificar el tipo de alimentos consumidos. Puedes asimismo convertir el deseo compulsivo de comer, en un impulso para realizar una actividad diferente, como hacer ejercicio físico, realizar determinadas tareas, etc.. Mediante autohipnosis puede sugerirte un consumo moderado, controlado de alimentos, en lugar del consumo compulsivo (si éste es tu caso).
Algunas autoverbalizaciones directas que también puedes emplear en el ejercicio son las siguientes:
“Evitaré los alimentos prohibidos… tendré la fuerza y la habilidad necesarias…. me mantendré firme en la dieta establecida…”
“Antes de comer, tomaré conciencia de mi cuerpo, del respeto que le profeso… tomaré conciencia del momento, voy a alimentarme comiendo sólo lo suficiente… mi cuerpo no necesita más…”
“Con las porciones más pequeñas que me sirva, obtendré todo el placer y satisfacción que necesito cada día”.
“Los alimentos bajos en calorías son sabrosos, ligeros, agradables… me gusta consumirlos”.
Puedes emplear sugestiones de fortaleza personal, de habilidad para confiar y creer en tu capacidad para seguir un programa o una dieta determinada. Puedes visualizar también tu propio cuerpo en el peso adecuado, o preparando y comiendo alimentos de bajo contenido calórico o realizando conductas alimenticias saludables.
Para finalizar este post, te dejo con esta agradable visualización propuesta por el psicólogo Irving Kirsch que me parece particularmente sugestiva: “Me imagino frente al espejo y me observo en él. Este no es un espejo usual, es el espejo del futuro… el futuro que voy a hacer realidad ahora. Me veo a mí mismo adelgazando delante del espejo… más y más delgado, los kilos desaparecen como la nieve en un día soleado de primavera… ahora he alcanzado mi peso ideal y puedo verme a mí mismo en el peso del futuro… y puedo sentirme feliz de haber conseguido mi objetivo”.
Y recuerda, programa tu reducción de peso para llevarla a cabo en varios meses. Las reducciones de peso lentas, son las más exitosas. La probabilidad de rebotes o recaídas será limitada.
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