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¿Síndrome de estrés post vacacional?

¿Síndrome de estrés post vacacional?

En Agosto de 2010 tuve ocasión de participar como psicólogo clínico en un interesante aunque corto debate en Televisión Española (Programa “La Mañana” de TVE, conducido por Mariló Montero) en el que defendí una posición crítica frente al mal denominado trastorno de depresión (o síndrome) postvacacional. El debate lo encontraréis (min. 10)  en:

 http://www.rtve.es/mediateca/videos/20100823/manana-1/857985.shtml

Han pasado muchos años, pero el tema siempre está de actualidad cuando cerramos el mes de agosto. Me parece oportuno compartir estas reflexiones con vosotros, que habéis finalizado vacaciones o estáis en trance de terminarlas con idea de quitar hierro a esta especie de “maldición” que ocupa columnas de periódicos todos los años.

Quede dicho de entrada que el mal llamado “síndrome postvacacional” no tiene consistencia clínica desde un punto de vista psicopatológico.  O dicho en román paladino: no existe.
Hablar de síndrome en Psicología Clínica o en Medicina, implica considerar un determinado cuadro clínico o conjunto de síntomas bien definido, contrastado, presentado por un determinado trastorno. Pues aunque bien es cierto que algunos de vosotros, y yo mismo, podemos padecer de vuelta de vacaciones de cierto malestar difuso, como dolor de cabeza, desánimo, irritabilidad, apatía, insomnio, tensión, nerviosismo… e incluso los más sensibles  algunos síntomas depresivos, ansiedad, náuseas, taquicardias, sensación de ahogo, problemas estomacales, etc., no hemos de convenir que se trate de un trastorno ad hoc, ni de enfermedad alguna, ni por supuesto “síndrome”; lo que podemos sufrir es únicamente un problema de estrés, y en casos con mayor complicación, un trastorno adaptativo.  Este sí está recogido como “psicopatología”, dentro de un nivel de gravedad menor. Estos desajustes deberían ceder en muy pocos días. Si detectamos que estos “síntomas” permanecen, sí podremos tomarnos en serio el problema y consultar con un profesional (médico de cabecera o psicólogo clínico). Aunque insisto, desde mi experiencia profesional, casos de enjundia sobre este tema no hay muchos. A menudo, los problemas son otros: en ocasiones los árboles no dejan ver el bosque.

Como mortales que somos que gustamos del retozo, el bienestar, la dicha vacacional, los viajes y/o la playa, el vernos de nuevo constreñidos a nuestras exigentes tareas en oficinas y dependencias centrales, es inevitable que en cierto sentido tengamos puntualmente algún síntoma de los indicados.

El estrés es un proceso conocido de adaptación a los requerimientos del ambiente. Ante la adaptación a nuevas demandas ambientales podemos experimentar una serie de cambios o reacciones orgánicas y/o cognitivas, así como de carácter comportamental; consistentes en activación, aceleración de funciones, generación de recursos, etc. que sirven para dar respuesta a dichas demandas.  El estrés explica completamente la sintomatología presente en el pseudosíndrome postvacacional.

La reincorporación laboral implica un incremento de la responsabilidad y de las obligaciones, con todos los temores que ello conlleva y la activación psicológica consiguiente. Juntemos esto con otros problemas domésticos, sociales, de salud, etc., y tenemos servido en bandeja la reificación de un nuevo trastorno, que no es tal. No podemos considerarlo seriamente como psicopatología (con todo lo que descriptivamente ello comporta) porque deberíamos considerar también de la misma forma cualquier otro trastorno adaptativo (adaptación escolar, familiar, discusiones con los amigos, problemas físicos, etc.). No podemos psicopatologizar de continuo la vida cotidiana. Vivir acarrea sus complicaciones y algunas de ellas consiste simple y llanamente en estresarnos ante determinados cambios vitales.

Nos ayudará a superar este pseudotrastorno, el reaprender los hábitos que abandonamos antes de irnos de vacaciones, realizar un esfuerzo adicional por ser más positivos en la valoración de nuestras expectativas de relación en el trabajo, programar algunos días libres antes de iniciar el curso laboral, utilizar alguna estrategia de relajación, compartir algunas horas con los amigos de siempre, y fundamentalmente, tomárnoslo “con filosofía”.


Seamos pues más serios y prudentes. En un entorno competitivo, como el que vivimos, con el trabajo como valor de extremada calidad, escaso, ansiado por muchos actualmente, hemos de reivindicar el trabajo, no ya como deber o derecho (constitucional) que también, sino como necesidad del ser humano. El trabajo nos mantiene activos, facilita las relaciones sociales, la inactividad precipita la indolencia y la pereza , y en cambio el trabajo nos mantiene en forma (física/mental) y es un elemento integración social. El trabajo nos importa. Valorémoslo. Si le damos el valor que merece minimizaremos cualquier “síndrome” postvacacional que podamos sufrir.

¿Has sufrido amigo lector, este síndrome de depresión postvacacional?

Alberto Bermejo
Psicólogo Especialista en Psicología Clínica

Gabinete de Psicología Eidos (Alicante)

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AUTOPSICOLOGÍA
Ejercicios y claves para una buena salud mental

Música y Psicología

Música y Psicología

¿En alguna ocasión te has sentido inspirado o arrobado por un tema musical, o por tu canción favorita? ¿Acaso no hay momentos en que has sentido una respuesta emocional específica ante una melodía determinada?

Lo señaló Hans Christian Andersen, “dónde las palabras fallan, la música habla”. Hablamos los psicólogos mucho de terapia y psicoterapia, pero muy poco de otros abordajes diferenciados para resolver algunos de los trastornos mentales más comunes. Y lo cierto es que el impacto de la música en el cerebro es intenso.

La música es un conjunto de sonidos organizados de una forma codificada y dotados de significado fundamentalmente emocional (e incluso intelectual). Puede que a algunas personas la música les produzca indiferencia, pero el ritmo, la melodía, las variaciones, la armonía de una obra musical concita cambios en nuestro universo emocional, impactando en la estructura del propio cerebro. La música activa áreas del cerebro implicadas en la imitación y la empatía, donde se encuentran las neuronas espejo, que reflejan acciones e intenciones de otros como propias. El lenguaje musical es más fino, más significativo y emocional, que el propio lenguaje hablado, y además, es universal.

En Vitoria participé hace ya muchos años en un curso universitario de especialización en Musicoterapia y recuerdo aquella semana con agrado. Nos facilitaron algunos instrumentos sencillos, sin tener ni idea de música o composición, y conseguimos preparar algunos arreglos musicales y crear con dichos instrumentos, con arreglo a determinadas sensaciones o emociones que se invocaban. Fascinante.

Una melodía puede incitar a la relajación, otras a la alegría, otra nos puede producir algo de ansiedad. Un determinado ritmo puede motivarnos. La música tiene la capacidad de modificar nuestros estados de ánimo. En psicoterapia, con pacientes que padecen graves problemas de comunicación, la música puede ser un instrumento de conexión terapéutica extraordinario.

Hay estudios que arrojan datos vinculando la especialización musical con valores altos en test de inteligencia. Según algunos estudios, los chavales que recibieron lecciones de música o clases de canto obtuvieron valores más alto en test de memoria verbal que un grupo control de estudiantes sin este tipo de entrenamiento. En otra investigación, algunos pacientes que gozaban con temas musicales al piano, arpa, sintetizador o jazz lento, experimentaron menos dolor postquirúrgico en una investigación hospitalaria.

La música, los sonidos, siempre han sido una herramienta de comunicación y supervivencia para nuestros antepasados; probablemente fuera el antecedente más crítico de nuestro lenguaje. La música asimismo fomenta la creación de vínculos sociales, porque permite compartir sentimientos.

Te propongo un pequeño ejercicio, que ya sabes que siempre que puedo sugiero alguna propuesta práctica. Algún día que os encontréis especialmente tristes, escuchad tres (o más) canciones u obras musicales de alrededor de 5 minutos cada una, por este orden:

  1. 5 minutos escuchando una balada (o baladas) o música algo tristona, lenta.
  2. A continuación, escuchad 5 minutos con música neutra, que no exprese emocionalmente nada particular, pero que incluya algunas variaciones y ritmo.
  3. Finalmente, elegid 5 minutos de música alegre y motivadora.

Con este ejercicio tan sencillo es muy probable que mejore claramente tu ánimo.

La música, todas las músicas, ocupan un lugar importante en mi vida. Es una de mis grandes pasiones.  De forma que en las próximas semanas y meses compartiré cada cierto tiempo en Facebook https://www.facebook.com/GabineteEidos/ (os animo a que entréis y le deis a “me gusta”) algunas breves reflexiones y sentimientos alrededor de una determinada obra musical, que intentaré que sea novedosa, y también, por qué no, algún clásico. Os dejo con la primera de todas, que publiqué el pasado 21 de agosto, sobre el último disco de Markéta Irglová:

MÚSICA Y PSICOLOGÍA: Lila (Markéta Irglová)

La ganadora del Óscar a la mejor canción por Falling Slowly (de la inolvidable y reconciliadora “Once”) lanzó la semana pasada su tercer álbum, LILA.

Un trabajo poético, brillante y soberbio. Una oda al amor en todos los sentidos, desde el fraternal al más apasionado.

Si sufres por una dependencia emocional por amor no correspondido, o si todo el amor que entregas en tu vida regresa fracturado o artificial, escúchalo y sumérgete en el universo Irglóva.

Porque la vida sin amor, sin amar, apenas es vida. Y amar (aunque lo hagas a tu mascota, si los seres de este mundo te dan la espalda), es el gran recurso frente la infelicidad. (Enlace a Spotify en el título de la canción)

Alberto Bermejo
Psicólogo Especialista en Psicología Clínica

Gabinete de Psicología Eidos (Alicante)

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Ejercicios y claves para una buena salud mental

Quería hablaros de Psicología…

Quería hablaros de Psicología…

Quería hablaros de Psicología… Si algo disfruto enormemente en esta vida (terrenal) son las caminatas. Serpentear los caminos. Antes andar que correr. Tanto monta, monta tanto. Estamos hechos de puro músculo, y hay que moverlo. Tropiezo con mis amigos Rafa y Benito (con más años a cuestas que yo y caminan mucho más) algunos sábados, pegados y apegados al Mediterráneo campellero y caminamos juntos 7 u 8 kilómetros, parlamentando de lo divino y lo humano. Pero sobre todo, de literatura. Los libros son para el verano (y no solo). Este sábado pasado les contaba las reflexiones de Sergio del Molino sobre los pijoprogres en su magnífico libro “Contra la España vacía”; Benito nos hacía su crítica sobre “Últimos días en Berlín”, de Paloma Sánchez-Garnica, autora que tuvimos ocasión de saludar recientemente en El Maestral en una presentación en Alicante de su libro; Rafa nos habló sobre los libros de su apreciado José Luis Garci, que hace poco se dejó ver por Alicante. Que yo le digo insistentemente a Rafa, que con todo lo que sabe de cine y lo que ha vivido en Alicante, debería escribir ya, su libro. Y es que a mí me ha gustado, por cierto, el cine desde que los Reyes Magos me trajeron el Cinexín. Por cierto, yo estuve trabajando con poco más de dieciséis años rotulando carteleras de cine en Cartagena…. ¡Ay, el cine! Me lo he visto casi todo (ahora más, las series), pero no tanto como mi cinéfilo amigo Rafa.

Es un sábado muy especial. Nos hizo calor, como a todos. Luego nos veríamos con más amigos en un restaurante de San Juan para disfrutar de nuestra otra pasión, los buenos vinos y la gastro. Ya estamos organizando una cata de cavas (buenos y muy buenos) a la luz de la luna, frente al mar, como todos los años, por agosto. Un botellón serio, algo pijo, pegados al mar, no de estos que montan nuestros jóvenes hijos. Que también hay que enseñarles a beber bien. ¡Que yo se lo cuento a mis hijos, que los estoy disfrutando este verano también! Estamos buscando fechas para un tour de fin de semana en Cartagena, mi ciudad natal. Que, si no has ido a Cartagena, ya estás tardando.

No dejes de viajar. El verano es un tiempo ideal para hacer grandes (y pequeños) planes de viaje. Antes que lleguen tras esta época estival los grandes destinos de viaje con Oneira club de viajeros, hay que conocer territorios cercanos y discretos. Este verano voy a descubrir la Bretaña francesa, esa región del vecino país que te transporta a la Edad Media. Mi mujer y yo tenemos todo ya planificado para pasar unos días formidables en esa mágica región. Ya lo contaré en Instagram.

Con mi amigo Alejandro tengo planificada una escapada en Tarragona para hacer senderismo y conocer algunos puntos de interés. También visitaremos El Priorat, lugar sagrado para cualquier enoturista que se precie. El Priorat cuenta con un patrimonio cultural, histórico y natural de gran valor. Si vas por Tarragona, tampoco te pierdas la Ruta del Císter. Son muchos kilómetros para andarlo todo…. Pero en ello estamos.

Antes nos espera una ruta senderista en Jávea muy pronto, y disfrutar la mejor música celta en directo en Murcia, casi preparando la cita con la Bretaña francesa, otro territorio cómplice de célticos ritmos.

Pero… ¡quería hablaros de Psicología! ¿Qué es lo que ha pasado? Me he perdido en digresiones. Es lo que tiene el verano. Ese tiempo de solaz. Deambulamos, incluso mentalmente. No nos compliquemos la vida. En ocasiones el malestar psicológico eclosiona porque estamos tan alterados y tensionados que no dejamos paso al esparcimiento, a la recreación. Te propongo, amigo lector, que olvides tu malestar…. Estas próximas semanas. Si has de recrearte en algo que no sea en las cohortes de pensamientos negativos que por ahí acechan. Déjalos de lado… haz un poco lo que aquí te muestro: abraza a tus amigos, disfruta de la buena lectura, ponte una buena peli, vete de viaje con tu pareja, haz deporte y camina mucho. Disfruta de un buen vino con amigos y no dejes de hacer planes con quienes importan. Disfruta la vida. De tus hijos.  Disfruta el Camino. Que sepamos, quizás sea uno solo. ¡Y hay que aprovecharlo!

Alberto Bermejo
Psicólogo Especialista en Psicología Clínica

Gabinete de Psicología Eidos (Alicante)

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Ejercicios y claves para una buena salud mental

Claves de salud mental para un verano perfecto

Claves de salud mental para un verano perfecto

El verano es tiempo de solaz y relajación. De dejar a un lado el estrés y disponer de un tiempo de holganza. Si vives cerca del mar, como yo, puedes caminar o correr muy cerca de la playa y sentirte mucho más conectado con la naturaleza. En invierno muchas veces no nos damos cuenta que el ritmo de salud está conectado con lo natural, con lo primigenio y la vitalidad, lejos del artificio. Descubre conmigo unas cuentas claves de Autopsicología y salud mental muy estivales que mejorarán tu estado de ánimo y reducirán tu ansiedad.

La primera clave: apertura al mundo natural. Como indicaba arriba, es el momento de olvidar un poco más obligaciones laborales o profesionales que no urgen en estos momentos. Pasa más tiempo al aire libre, incluyendo alguna experiencia vinculada a la naturaleza en tus vacaciones. Agua, aire, tierra, sol…. Abrir nuestros sentimientos a la naturaleza esencial nos permitirá sentirnos mucho mejor.

Otra clave: vitalidad. Programa un importante número de actividades este verano. No lo dediques únicamente a tumbarte al sol y holgazanear demasiado (solo lo justo). Incrementa el tiempo que dedicas al deporte y hazlo al aire libre. No temas pasar frío, o calor, o sufrir algún tipo de inclemencia climática. Dúchate con agua fría este verano. Buscamos un estado de bienestar y comodidad permanente que es contrario a nuestra condición. Es el momento, también, de comprometerte a incorporar un nuevo hábito saludable en tu rutina. Quizás tomar menos tóxicos, o cambiar la dieta; hacer una tabla de gimnasia por la mañana y animarte a hacer algunos ejercicios de respiración, yoga o estiramientos. Además de lo indicado respecto de la vitalidad, puedes incluir en este apartado un compromiso para dormir más y mejor. Un día hablaremos sobre higiene de sueño.

Una clave más:  márcate algunas metas y retos para este verano. Comienza el día con energía y haz una planificación global para toda la semana, dedicando un tiempo para la actividad física, otro (más social) para compartirlo con tu pareja, familia y/o amigos, buscar tiempo para la diversión, otro para dedicarlo a actividades más cognitivas (documentarte, lectura, preparar algún artículo) y otro para la introspección y el crecimiento personal. Y busca más tiempo, si es posible, para compartirlo con toda tu gente, y con lo que te encuentres este verano. En verano es tiempo de socializar. Si estás algo depre quizás pueda costarte este compromiso, pero si te esmeras, si te esfuerzas en activarte algo más, recibirás el premio de una mejor salud mental.

Importante: busca siempre la calma de la mente. Incluso si estás saltando en un concierto de tu grupo preferido o estás haciendo una rutina deportiva. De algún modo, siente la conexión mente-cuerpo en todo momento; o más aún: mente-cuerpo-vida. Busca tiempo para ti. Para, siéntate  y practica relajación, yoga o mindfulness. Este verano no “pienses” demasiado sobre banalidades. O sencillamente, atrévete a no hacer nada de nada… (¡durante no mucho tiempo!).

Otra clave, aunque igual me repito un poco: bebe y come un poco mejor este verano. Bebe agua y aprovecha este verano para comer más fruta y menos refrescos azucarados. Acércate a una alimentación más natural y saludable, y diviértete en la cocina.

Una clave algo difícil: conócete mejor. Esta clave la podemos conectar a alguna de las anteriores, pero se trata de dedicar tiempo a reconocer nuestros sentimientos y emociones. Descubrirlas. Las que nos gustan y las que no. Las emociones hablan de nosotros y el mundo. No debemos despreciarlas, sino conocerlas y afrontarlas. Haz un balance emocional diario o semanal para aprender a procesar mejor tus reacciones emocionales.

Esta clave es primordial: haz lo que te guste,  y mejor, compártelo. Es muy general, pero tan cierto como que en verano hace calor (aquí). Si no es necesario, o no es trabajo, no hagas muchas actividades a disgusto. Dedica el tiempo necesario a lo que te gusta: leer, pasear, ver a amigos, ir al cine, ver series, disfrutar con la tecnología, a amar, practicar tus hobbies. ¡no te cortes!.

Y una de mis claves preferidas: no te olvides de viajar. Me gusta hacer maletas siempre que puedo y recorrer ciudades. Yo viajo a distintos lugares del mundo cada año con mi club de viajeros Oneira. Hace muy poco regresé de Rumanía y en agosto recorreré una parte de Francia. En 2018 escribí sobre la magia de viajar: https://oneira.es/viajar-y-sonar-con-viajes/

Y todas las claves se resumen en una: practica la Autopsicología. Si aún no lo tienes, hazte con mi libro:  Autopsicología: ejercicios y claves para una buena salud mental publicado en Editorial Almuzara y comienza a leer por el capítulo que más te motive y haz los ejercicios que te propongo en él.

 

¡Buen verano lectores!

Alberto Bermejo
Psicólogo Especialista en Psicología Clínica

Gabinete de Psicología Eidos (Alicante)

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Ejercicios y claves para una buena salud mental

El psicólogo clínico y una buena salud mental

El psicólogo clínico y una buena salud mental

Actualmente formo parte del equipo de psicólogos clínicos de la plataforma de consultas DIME BIENESTAR, del Grupo Planeta que recientemente se ha relanzado para ofrecer los mejores servicios de Psicología clínica Online. Porque el bienestar es algo que todos anhelamos: la felicidad, vivir saludablemente, sentirse conectado y tener un propósito en la vida.

Esta pasada semana escribía en OBJETIVO BIENESTAR reflexionando sobre cómo tu psicólogo clínico puede ayudarte a alcanzar una buena salud mental. No en vano, el subtítulo de mi libro publicado por Editorial Almuzara:  AUTOPSICOLOGÍA Ejercicios y claves para una buena salud mental, hace hincapié en una buena salud mental, como gran objetivo de bienestar.

Ya que aquella persona vencida por el desconcierto, la confusión o el malestar, debe plantearse un cambio vital que reconduzca su existencia hacia el bienestar y felicidad. Y disponemos de herramientas para que el paciente alcance dicho propósito.

Tengo un profundo interés por las personas, por sus emociones, su manera en que encaran la vida, su comportamiento. Su estilo de pensamiento. Me sigue intrigando, como comento en el artículo el funcionamiento de nuestra mente, por qué nuestros problemas psicológicos nos aturden; dónde residen las causas del sufrimiento humano. Y lo cierto es que disponemos de procedimientos eficaces para conseguir ayudar a quienes sufren.

¿Te estás planteando acudir a un psicólogo? ¿quieres dar un cambio radical en tu vida y en estos momentos no sabes cómo hacerlo? ¿Se te hace muy complicado superar ese problema psicológico que parece enquistado?

En mi primer artículo en OBJETIVO BIENESTAR, que aquí puedes leer, te invito a adoptar un nuevo estilo vital. Necesariamente, un primer paso para abordar el cambio. ¿A qué estas esperando?

Y si lo que necesitas ahora es refugiarte en un buen libro de AUTOPSICOLOGÍA para trabajar en casa con ejercicios y orientación sobre los problemas de psicología más acuciantes, puedes encontrar claves y ejercicios aquí mismo. ¡Ponte manos a la obra! ¡Es el momento!

Alberto Bermejo
Psicólogo Especialista en Psicología Clínica

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Claves de Autopsicología: La calma de la mente

Claves de Autopsicología: La calma de la mente

“No se pueden detener las olas, pero podemos aprender a surfearlas”

Jon Kabat-Zinn

Es fascinante la historia del profesor Jon Kabat-Zinn, y lo homenajeo humildemente incluyendo en este artículo una de sus afamadas reflexiones. Kabat-Zinn es el padre de lo que todos conocemos como mindfulness. Pero realmente no sería tanto el padre, como el tío, porque el verdadero creador de esta particular adaptación de la meditación al entorno occidental fue establecida por Thich Nhat Hanh, del que hablaremos en otra ocasión.

Kabat-Zinn es biólogo molecular, muy experimentado en zen, yoga y budismo. Durante una charla de Philip Kapleau, autor de Los Tres Pilares del Zen, quedó entusiasmado por todo lo relativo a la meditación y la atención plena. Por su pulso científico decidió fundar el Centro de Atención Plena en Medicina, Atención de la Salud y Sociedad, y la Clínica de Reducción de Estrés en 1979. También es el creador e impulsor del exitoso programa “MBSR”, Reducción de Estrés Basado en Mindfulness. Este científico nos ha facilitado muchas herramientas, ideas e investigación que nos permite a los psicólogos clínicos de hoy en día, aplicar sus técnicas (no solo las suyas) a resolver una parte importante de los problemas de salud mental de nuestros pacientes.

Nuestra mente, a menudo, es un desconcierto de ideas, preocupaciones e imágenes perturbadoras. Según las investigaciones a que tenemos acceso, buena parte de los trastornos de salud mental más conocidos se desenvuelven con una amplia parafernalia mental caracterizada por incomodidad, cháchara (autodiálogos inapropiados) y mucho desorden psicológico, amén de la angustia y estrés consiguientes. Nos alejamos de la lucidez, de la serenidad. Observamos nuestra vida como un puzzle descompuesto en piezas que no encajan entre sí.

Y es el momento de reconectar. De buscar la calma de la mente.

Siempre busqué la conexión. Me acerqué a la meditación años atrás en el marco de la práctica del yoga, antes de mi formación como psicólogo, y no he dejado de investigar y trabajar en esta área, formándome ampliamente.

Te propongo que cada día busques un tiempo para el descanso de la mente. Una eterna hiperproductividad no tiene sentido y es contraria a nuestra naturaleza. Genera un gran estrés y nos descompone como individuos. Cultivar cierta paz interior nos enriquece como seres humanos que somos.

La práctica regular de mindfulness reduce la activación psicofisiológica, estimula la plasticidad cerebral, refuerza el sistema inmune e impacta positivamente en nuestra salud emocional. Te invito a realizar un viaje a lo más profundo, una fórmula particular de reconexión interna.

El mindfulness es mucho más que prestar atención. Estriba en cómo prestamos atención. Desarrolla tu capacidad de estar plenamente alerta aquí, y ahora. Sin juzgar, con bondad, aceptación y apertura. En esta mirada interior eres responsable de establecer la conexión contigo mismo. Siéntate. Silencio. Respira. Atiende. Conecta. Fluye.

Practica este ejercicio que te sugiero. Conecta. Cierra suavemente los ojos. Hazte uno con el silencio. Con la espalda erguida, adopta la postura más cómoda y relaja el cuerpo los primeros minutos. Toma conciencia del ejercicio y diluye la carga mental. Pon el foco en tu respiración, lenta y suave. El ritmo de tu respirar es el ritmo de la vida. La atención consciente en este ejercicio previo es en tu respiración, pero si la mente se dispersa, vuelve amablemente a centrar tu atención en la respiración.  ¡Ya estás preparado para iniciar cualquier práctica de mindfulness!

En mi libro de AUTOPSICOLOGÍA Ejercicios y claves para una buena salud mental encontrarás diversos ejercicios que te ayudarán a reconectar.

Alberto Bermejo
Psicólogo Especialista en Psicología Clínica

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Claves de Autopsicología: Autodiálogo positivo

Claves de Autopsicología: Autodiálogo positivo

“Yo he salido de Heliópolis con los Grandes de los Templos, los que guardan los medios de protección, los Señores de la Eternidad, así mismo, yo he salido de Saïs, con la Madre de los dioses; ellos me han dado sus medios de protección; yo tengo las fórmulas que ha creado el Señor del Universo, para alejar la acción causada por un dios, o una diosa, por un muerto, o una muerta… y así sucesivamente […] yo poseo las palabras para castigar al Calumniador […]. Yo pertenezco a Ra. ”

Papiro Ebers (1837-1898 a. C.), antiguo Egipto. Reino Medio

Comienzo en esta ocasión mi artículo con esta fórmula extraída del famoso Papiro Ebers (Antiguo Egipto), un ancestral tratado médico que fue descubierto por Edwin Smith en 1862 y adquirido por Georg Ebers, quien lo tradujo. En este documento se describe con todo detalle una sesión de hipnosis en un Templo del Sueño. Los adivinos egipcios dominaban las técnicas hipnóticas y conseguían llevar a los sujetos a profundos estados de trance o sueño hipnótico.

Más allá de subrayar la importancia de la hipnosis clínica en terapia psicológica, de lo cual ya hablaremos extensamente en otra oportunidad, hoy desearía destacar la clave de Autopsicología relativa a la generación de autodiálogos positivos, que no en vano, podemos emparentar con formulaciones que conectan con el poder de las hipnosugestiones.

Como psicólogo clínico me preocupan extraordinariamente los diálogos que los pacientes mantienen consigo mismos. Sin duda alguna, sus contenidos, su mensaje, está dramáticamente vinculado con sus emociones y su experiencia psicológica interior. El poder del autodiálogo en la consolidación del malestar psicológico, y en correspondencia, en su disipación, es colosal. Si todos fuéramos conscientes de la importancia de lo que nos decimos a nosotros mismos tendríamos mucho cuidado en tomar conciencia de que el cambio psicológico implica un cambio en nuestras autoverbalizaciones.

Si pasamos nuestra vida echando por tierra cada uno de nuestros gestos vitales, si nos maldecimos constantemente, si solo dibujamos futuros de pesadilla… si somos incapaces de enarbolar la bandera de nuestra autoestima al menos cada vez que abrazamos el éxito, o cuando amamos, si no añadimos en ese momento bellas palabras de autocompasión, de autoagradecimiento, si no nos referimos a nosotros mismos con los mejores términos y vocablos que podamos imaginar… nos sumergiremos en el dolor y el malestar psicológicos.

¡Y es que nuestro cerebro se cree todo lo que nos decimos! Aquí radica el poder de la autosugestión, del autodiálogo. Si sufres en este momento dolor, pregúntate, ¿Cómo me estoy hablando a mí mismo? Merece la pena ejercitarse en modificar estos patrones de interacción verbal para que desde ahora mismo nos respetemos y nos premiemos verbalmente por todo lo que hacemos bien, y por la fuerza vital que ponemos en cada momento de nuestras vidas.

La sugestión, la autosugestión, tiene que ver con influencia, con la capacidad de influir sobre los demás y al mismo tiempo de ser influidos por otros. Esto está vinculado a un determinado tipo de procesamiento cerebral automático, sin mediar análisis crítico o riguroso. Los problemas psicológicos se mantienen fundamentalmente por autoverbalizaciones disfuncionales (negativas), que interfieren en la evolución positiva del conflicto psicológico.

Al mismo tiempo es fundamental adquirir estrategias orientadas a modificar nuestra comunicación personal (interior) para fomentar un espacio mental de calma y tranquilidad y que nos ayude a distanciarnos del trastorno y reducir de este modo el estrés y nuestras preocupaciones.

Compartiendo claves de Autopsicología: AUTENTICIDAD

En mi libro dedico todo un capítulo a estas claves y reflexiones. Y además, salpico de ejercicios hipnosugestivos el resto de apartados. Aprende a autosugestionarte (¡mira cómo los deportistas de éxito se hablan a sí mismos haciendo algún gesto arrogante, para darse ánimos!) utilizando mensajes constructivos y de poder. Elimina los mensajes negativos y desafiantes, o pensamientos irracionales que vuelcas en tu interior.

Te propongo para ir terminando uno de los ejercicios (lo he adaptado un poco) que puedes encontrar en mi libro Autopsicología Ejercicios y claves para una buena salud mental.

Revisa tus pensamientos disfuncionales recurrentes y cualesquiera otros pensamientos automáticos que te generen una gran preocupación. Podrían ser: “me siento deprimido, no valgo para nada” o “tengo un aspecto que da pena verme”. Si te fijas, este tipo de autoafirmaciones son disparatadas y difícilmente pueden corresponderse con la realidad. Siéntate un momento en un lugar donde no te molesten. Cierra tus ojos y da la vuelta a estos pensamientos, convenciéndote de que el cambio lo tienes en la palma de tus manos, habla contigo mismo e imagina (son solo ejemplos, puedes adaptarlos a tu monólogo interior): “la tristeza o la alegría también dependen de lo que yo haga en cada momento, voy a mostrarme más alegre, más activo…. ¿y mi aspecto? Voy a buscar en mi armario y ponerme la ropa más bonita…. Y saldré a la calle a sentir la vida cerca de mí…” o similares.  ¡Ya verás como tu estado de ánimo cambia ostensiblemente!

Alberto Bermejo
Psicólogo Especialista en Psicología Clínica

Gabinete de Psicología Eidos (Alicante)

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AUTOPSICOLOGÍA
Ejercicios y claves para una buena salud mental

Claves de Autopsicología: Cultivar buenas relaciones personales

Claves de Autopsicología: Cultivar buenas relaciones personales

“Aquel a quien nadie le gusta, por lo general no gusta a nadie”

Isaac Newton

Newton tenía toda la razón en su aserto. Además de físico y matemático, nacido en el s. XVII, era un hombre extraordinariamente inteligente. Sin embargo, pese a que su referencia a las relaciones personales fue acertada, nos encontramos ante un hombre que en su niñez fue débil y de carácter introvertido. Fue un genio, con un lado oscuro: era solitario y no muy amigo de sus congéneres. Por ello he querido destacar su aserto. Porque quien lo manifiesta no se caracteriza precisamente por su “inteligencia emocional”. De hecho, fue un hombre que no gustó mucho, a casi nadie. Quedémenosnos con el acierto de su visión de la valoración de las personas.

Mas el sentido de mis artículos se basa en mejorarnos, en buscar nuestra mejor salud mental optimizando las claves de autopsicología que os propongo. Hoy nos topamos con una de las más importantes. La importancia de las relaciones interpersonales, y más allá, la importancia de las relaciones sociales. Y alrededor de esta reflexión, el manejarnos certeramente, con habilidad social.

Ya que somos, necesariamente, seres genuinamente sociales. Precisamos interactuar con los demás. Necesitamos el contacto estrecho, incluso íntimo, si cabe. El sentido del tacto está más evolucionado en mamíferos que en otros vertebrados y nosotros, bípedos implumes, lo anhelamos. La extensión, en coordenadas humanas, del mundo del tacto y la comunicación animal es la comunicación mediante la palabra. Pero también necesitamos la relación social, la comunicación, el contacto. Lo más básico.

De hecho, el apoyo social siempre fue un factor relevante en todos los estudios de felicidad serios que conocemos. Si el elemento social está alterado en nuestra convivencia diaria, nuestra vida estará afectada.

El capítulo que dedico a las relaciones interpersonales en mi libro de AUTOPSICOLOGÍA aborda algunos los problemas básicos fundamentados en la carencia de habilidades sociales. Un capítulo fundamental para aquellos que tienen problemas de relación con los demás o se consideran muy tímidos. Si la incomodidad es un sentimiento habitual cuando estás con los demás (compañeros, familia, amigos) debes revisarlo.

Y la clave de este factor importantísimo, de relaciones interpersonales exitosas, tiene que ver con las consecuencias positivas de conductas emitidas por personas especialmente habilidosas, que los psicólogos hemos podido recoger y que descubrimos que lo son en tanto que:

  1. Las conductas habilidosas son eficaces en cuanto a la consecución de objetivos interpersonales.
  2. Son eficientes en tanto que mejoran las relaciones con los demás.
  3. Y muy importante, mantienen muy en alto el nivel de autoestima de la persona considerada (autorrespeto).

Es un mundo amplísimo, el de las habilidades interpersonales. Cómo manejar con eficacia nuestra comunicación, entendernos y saber escuchar. Porque las habilidades sociales son entrenables, al ciento por ciento. Es fundamental aprender a manifestar adecuadamente nuestros sentimientos (incluso los negativos), expresar opiniones (aunque no sean compartidas) y también ser hábiles mostrando nuestras emociones, de una forma natural.

Disponemos de protocolos para manejar la crítica que nos hacen los demás, o saber cómo mejorar nuestras conversaciones. Incluso hay estrategias para ser más eficaces en la relación con el otro sexo, ¿o acaso no tienes amigos o amigas que tienen más éxito que otros en sus relaciones con intención sexual? Asimismo, manejamos estrategias para hablar en público: hay cursos en los que puedes participar para mejorar este aspecto. Y así, una amplia gama de protocolos y estrategias para mejorar nuestras relaciones interpersonales.

Un punto básico en la valoración de nuestras relaciones interpersonales radica en el análisis de los tres estilos básicos de respuesta interpersonal:

  1. Conducta no asertiva (o pasiva)
  2. Conducta agresiva.
  3. Conducta asertiva.

La conducta no asertiva es un patrón de comportamiento que alimenta la transgresión de los propios derechos, mostrándonos incapaces de mostrar nuestras opiniones, pensamientos y emociones a los demás. Se trata de una actitud autoderrotista, con una muestra de comunicación verbal y no verbal muy vacilante, con prevalencia de las disculpas.

La conducta agresiva es un patrón de comportamiento que alimenta la defensa a ultranza de los propios derechos y la expresión (e imposición) de los propios pensamientos, emociones y opiniones sobre los demás, de forma deshonesta e inapropiada. Con una actitud dominante y un lenguaje verbal y no verbal agresivo.

La conducta asertiva es un patrón de comportamiento exitoso, que alimenta la sinceridad, la expresión afectuosa y directa de los propios sentimientos, derechos, necesidades, emociones y opiniones, sin amenazar ni violar los derechos de los demás. Es una actitud de respeto. El mensaje subyacente verbal y no verbal es: “así veo esta situación, es mi opinión, son mis sentimientos… pero respeto tu visión y tus puntos de vista”. La actitud es tolerante.

¿Cuál es tu estilo de respuesta? Analízalo. Puede ser una mezcla de dos, incluso de los tres; pero probablemente uno de ellos prevalecerá. Te aconsejo que en la medida de tus posibilidades entrenes el adecuar tu conducta progresivamente a un patrón de comportamiento asertivo. Te cuento mucho más en mi libro, AUTOPSICOLOGÍA, Ejercicios y claves para una buena salud mental, editorial Almuzara.

Alberto Bermejo
Psicólogo Especialista en Psicología Clínica

Gabinete de Psicología Eidos (Alicante)

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Ejercicios y claves para una buena salud mental

Claves de Autopsicología: Recupera tu primer amor (TÚ)

Claves de Autopsicología: Recupera tu primer amor (TÚ)

“Yo digo: Ámate a ti mismo, así te amarán también los demás

(Friedrich Nietzsche)

Nietzsche afirmaba que en cada ser humano residía la potencialidad de superar la heteronomía y la inmadurez para caminar hacia una autonomía ética. Bien, me diréis que esto de la autonomía ética, no es “autoestima”. Pero convendréis conmigo que se le parece bastante. Perdonad la tabarra filosófica…Nietzsche también habló del superhombre, de transformación… mas no quiero andarme mucho con rodeos y nos centraremos en lo que nos ocupa fundamentalmente en el artículo de hoy: la forja de una buena AUTOESTIMA, ya que al fin y al cabo hay que recuperar lo que fue nuestro PRIMER AMOR. Porque de chiquillos, recordad, ¡nadie nos ganaba a egoístas! Los niños, lo son, y mucho, por mera supervivencia, por propia evolución personal. ¡Pero no os estoy pidiendo que volvamos a abrazar el fantasma de la inmadurez, no!

La autoestima etimológicamente hace referencia «al amor por uno mismo». En un sentido más castizo estaríamos hablando del amor propio. Amar a una persona debe ir más allá del utilitarismo; es un sentimiento elevado. Quien bien ama, bien se quiere, y esto es bueno. Amar es expresión de la voluntad, una decisión que tomamos (además de sentirla). El amor ha de ser incondicional, desde mi particular escala de valores. Puro en su esencia. ¿En cuántas ocasiones has amado a seres no-perfectos? ¡Innumerables! Del mismo modo, cuando hablamos de autoamor, debemos amarnos a nosotros mismos, nos gustemos más o menos. En ello radica la esencia de una buena autoestima. Querernos, porque sí, porque somos buena gente… El amor a uno mismo, nuestra autoestima como relación saludable debe ser, por ende, incondicional. No es la primera vez que hablo en mi blog de autoestima.

Me quiero como soy. Con “autoaceptación”.  Este último concepto tiene que ver con la imagen que tenemos de nosotros mismos, y ha de ser coherente con una razonable autoestima personal.

Entiendo a muchos les chirriará estas reflexiones. Pero es un buen punto de partida para aceptarnos y querernos a nosotros mismos. Puesto que, en el marco de nuestra experiencia vital, en nuestras relaciones sociales y personales, en nuestra relación con la psicopatología (en su caso), nuestra autoestima suele verse afectada cuando no estamos bien. Y en gran medida se afecta porque somos muy duros con nosotros mismos y nos dirigimos autodiálogos inaceptables, excesivos, ingratos… en lugar de dirigirnos palabras de apoyo incondicional, de hablarnos con gratitud.

Somos buenos seres humanos, tratamos al otro con benevolencia, ¿por qué no tratarnos a nosotros mismos con amabilidad a la hora de pensar en quién somos? Es la clave principal, en este artículo: querernos bien. Dejar de depreciar en todo o en parte, lo que somos. Porque somos grandes, porque importamos, porque somos valiosos.  Una buena autoestima produce un gran vigor y nos ayuda a alcanzar nuestras metas, repercutiendo así, positivamente, en nuestra salud mental.

Múltiples psicólogos han abordado el concepto de autoestima en sus trabajos. El psicólogo humanista, Carl Rogers, enfatizaba la importancia de la autoaceptación: «Lo que soy bastaría si lo fuera honestamente». El padre de la terapia Gestalt, Fritz Perls, consideraba la autoestima como la forma natural de valorar, aceptar y cuidar de uno mismo. Abraham Maslow planteaba la autoestima en términos de congruencia y autorrealización personal (no de autovalía). Roudinesco, la psicoanalista francesa, es muy pesimista (como casi todos los psicoanalistas): «La búsqueda de la autoestima se ha convertido en un elemento esencial de la cultura del narcisismo que caracteriza las sociedades occidentales». El psicólogo Martin Seligman, pionero de la psicología positiva, considera la autoestima como una especie de termómetro de nuestro sistema; cuando nos va bien en el trabajo o con las personas que amamos el nivel de autoestima es alto, cuando estamos mal, nuestra autoestima estará́ baja. Y en este breve resumen conceptual no puedo dejar de lado (todo lo contrario, hemos de dejarlo en el nivel más destacado) el concepto de «autoeficacia», que en este contexto introdujo el excelente psicólogo Albert Bandura en su teoría del aprendizaje social, según el cual las creencias en nuestras habilidades para tratar con diversas situaciones (autoeficacia) juegan un rol importante en la manera de sentirnos frente a la tarea y de cara a alcanzar nuestras metas: una alta autoeficacia percibida se vincula con ideas y anhelos positivos de cara a ejecutar un comportamiento exitoso y una reducción significativa de estrés.

Nuestro nivel de autoestima, consecuentemente, es consecuencia directa de las ideas y pensamientos que nos repetimos mentalmente. De ahí́ que también nos influya lo que los demás opinan de nosotros, fundamentalmente antes de alcanzar nuestra madurez. Te sugiero un ejercicio que comprende una serie de afirmaciones potentes para incorporar un diálogo interior saludable, que puedan sustituir a los pensamientos negativos que recolectaste en tu pasado.

Prepara una lista con autoafirmaciones poderosas, creíbles, realistas. Del tipo: “soy amable y paciente conmigo”, “me acepto como soy”, “trabajo por llevar una vida plena” …. Etc.

Lee tus afirmaciones todos los días. Puedes desplegarlas por tu hogar en pósits, en el espejo del aseo, en la cocina o en cualquier punto de la casa que frecuentes. Da movimiento y asocia tus afirmaciones con colores o con elementos divertidos, a modo de truco mnemotécnico; ¡puedes hasta cantarlas! Si consigues una buena relajación y concentración al evocar tus afirmaciones, el efecto será́ más intenso.

Encontrarás más ideas en mi libro Autopsicología, ejercicios y claves para una buena salud mental, debajo te dejo el enlace para su adquisición.

Alberto Bermejo
Psicólogo Especialista en Psicología Clínica

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Claves de Autopsicología. Experiencia óptima: despliega tu capacidad para crear

Claves de Autopsicología. Experiencia óptima: despliega tu capacidad para crear

”…El estado óptimo de experiencia interna (flow) es cuando hay orden en la conciencia.  Sucede cuando la energía psíquica (o atención) se utiliza para obtener metas realistas y cuando nuestras habilidades encajan con las oportunidades para actuar…”

Mihaly Csikszentmihalyi

Una de las claves de Autopsicología más importantes, en mi opinión,  es el estado de Flow. Flujo, o fluidez, en español. Ese estado de conciencia óptimo, vitalista, donde todo lo que realizamos y experimentamos añade un orden lógico e incluso paralógico a nuestro sentir consciente, haciendo que percibamos la realidad de una forma especialmente clara, sintiendo que todas las piezas de nuestro rompecabezas encaja, mostrándonos creativos y activos. Quien mejor pudo describir esta experiencia fue Mihaly Csikszentmihalyi en su ensayo “Flow” (Fluir). Cskszentmihalyi, M. (1997). Fluir (Flow): una psicología de la felicidad. Editorial Kairós.

¿Has sido consciente alguna vez de una experiencia de este tipo?. Fíjate en las personas que comunican experiencias de goce extremo, casi extático, producidas por la escucha de una obra musical, el fragmento de un libro inspirador, el descubrimiento de un paisaje o un sentimiento espontáneo de bienestar. O personas que de forma similar se conducen en su quehacer profesional o creativo con una especial sensibilidad, con capacidad resolutiva, sintiéndose activos, con una armoniosa naturalidad.

Os animo a buscar el modo de conectar con estas sensaciones, esta práctica excepcional. Se trata de ir más allá del placer, y abrazar las experiencias que nos llenen, que nos hagan gozar, que nos hagan sentir vivos y conectados. Experiencias óptimas y transformadoras. Esta búsqueda de flujo personal en lo que hacemos y experimentamos puede ayudarnos a encontrar respuestas a muchas de nuestras preguntas y conocernos mejor.

El verdadero sentimiento de felicidad radica en nuestro interior, conectado con la capacidad de concentrar la consciencia desplegando nuestra creatividad de forma activa. No debemos vagabundear por la vida, sin ser constantes, de forma errante; dejándonos llevar sin tomar ninguna decisión. Es importante ser consciente de cada paso que damos, establecer metas específicas y elegir un camino coherente con nuestra sensibilidad.

Las metas dirigen, nos muestran el propósito en nuestra vida. Las metas son motivadoras; cuando más cerca estemos de ellas, mayor motivación de logro obtendremos. Alcanzar nuestras metas, por encima de todo, reforzará nuestra autoestima. Sigue a continuación un ejercicio para que lo realices cuando tengas oportunidad:

Fíjate metas a largo plazo, ¿cómo es la vida que quieres llevar dentro de unos años? Familia, intereses, pareja, amigos, vocación… Fija etas secundarias también, prepara aquellas metas que te ayuden en tu progresión. Esfuérzate cada día por irte acercando paso a paso a todas ellas.

Alberto Bermejo
Psicólogo Especialista en Psicología Clínica

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