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Claves de Autopsicología: Cultivar buenas relaciones personales

Claves de Autopsicología: Cultivar buenas relaciones personales

“Aquel a quien nadie le gusta, por lo general no gusta a nadie”

Isaac Newton

Newton tenía toda la razón en su aserto. Además de físico y matemático, nacido en el s. XVII, era un hombre extraordinariamente inteligente. Sin embargo, pese a que su referencia a las relaciones personales fue acertada, nos encontramos ante un hombre que en su niñez fue débil y de carácter introvertido. Fue un genio, con un lado oscuro: era solitario y no muy amigo de sus congéneres. Por ello he querido destacar su aserto. Porque quien lo manifiesta no se caracteriza precisamente por su “inteligencia emocional”. De hecho, fue un hombre que no gustó mucho, a casi nadie. Quedémenosnos con el acierto de su visión de la valoración de las personas.

Mas el sentido de mis artículos se basa en mejorarnos, en buscar nuestra mejor salud mental optimizando las claves de autopsicología que os propongo. Hoy nos topamos con una de las más importantes. La importancia de las relaciones interpersonales, y más allá, la importancia de las relaciones sociales. Y alrededor de esta reflexión, el manejarnos certeramente, con habilidad social.

Ya que somos, necesariamente, seres genuinamente sociales. Precisamos interactuar con los demás. Necesitamos el contacto estrecho, incluso íntimo, si cabe. El sentido del tacto está más evolucionado en mamíferos que en otros vertebrados y nosotros, bípedos implumes, lo anhelamos. La extensión, en coordenadas humanas, del mundo del tacto y la comunicación animal es la comunicación mediante la palabra. Pero también necesitamos la relación social, la comunicación, el contacto. Lo más básico.

De hecho, el apoyo social siempre fue un factor relevante en todos los estudios de felicidad serios que conocemos. Si el elemento social está alterado en nuestra convivencia diaria, nuestra vida estará afectada.

El capítulo que dedico a las relaciones interpersonales en mi libro de AUTOPSICOLOGÍA aborda algunos los problemas básicos fundamentados en la carencia de habilidades sociales. Un capítulo fundamental para aquellos que tienen problemas de relación con los demás o se consideran muy tímidos. Si la incomodidad es un sentimiento habitual cuando estás con los demás (compañeros, familia, amigos) debes revisarlo.

Y la clave de este factor importantísimo, de relaciones interpersonales exitosas, tiene que ver con las consecuencias positivas de conductas emitidas por personas especialmente habilidosas, que los psicólogos hemos podido recoger y que descubrimos que lo son en tanto que:

  1. Las conductas habilidosas son eficaces en cuanto a la consecución de objetivos interpersonales.
  2. Son eficientes en tanto que mejoran las relaciones con los demás.
  3. Y muy importante, mantienen muy en alto el nivel de autoestima de la persona considerada (autorrespeto).

Es un mundo amplísimo, el de las habilidades interpersonales. Cómo manejar con eficacia nuestra comunicación, entendernos y saber escuchar. Porque las habilidades sociales son entrenables, al ciento por ciento. Es fundamental aprender a manifestar adecuadamente nuestros sentimientos (incluso los negativos), expresar opiniones (aunque no sean compartidas) y también ser hábiles mostrando nuestras emociones, de una forma natural.

Disponemos de protocolos para manejar la crítica que nos hacen los demás, o saber cómo mejorar nuestras conversaciones. Incluso hay estrategias para ser más eficaces en la relación con el otro sexo, ¿o acaso no tienes amigos o amigas que tienen más éxito que otros en sus relaciones con intención sexual? Asimismo, manejamos estrategias para hablar en público: hay cursos en los que puedes participar para mejorar este aspecto. Y así, una amplia gama de protocolos y estrategias para mejorar nuestras relaciones interpersonales.

Un punto básico en la valoración de nuestras relaciones interpersonales radica en el análisis de los tres estilos básicos de respuesta interpersonal:

  1. Conducta no asertiva (o pasiva)
  2. Conducta agresiva.
  3. Conducta asertiva.

La conducta no asertiva es un patrón de comportamiento que alimenta la transgresión de los propios derechos, mostrándonos incapaces de mostrar nuestras opiniones, pensamientos y emociones a los demás. Se trata de una actitud autoderrotista, con una muestra de comunicación verbal y no verbal muy vacilante, con prevalencia de las disculpas.

La conducta agresiva es un patrón de comportamiento que alimenta la defensa a ultranza de los propios derechos y la expresión (e imposición) de los propios pensamientos, emociones y opiniones sobre los demás, de forma deshonesta e inapropiada. Con una actitud dominante y un lenguaje verbal y no verbal agresivo.

La conducta asertiva es un patrón de comportamiento exitoso, que alimenta la sinceridad, la expresión afectuosa y directa de los propios sentimientos, derechos, necesidades, emociones y opiniones, sin amenazar ni violar los derechos de los demás. Es una actitud de respeto. El mensaje subyacente verbal y no verbal es: “así veo esta situación, es mi opinión, son mis sentimientos… pero respeto tu visión y tus puntos de vista”. La actitud es tolerante.

¿Cuál es tu estilo de respuesta? Analízalo. Puede ser una mezcla de dos, incluso de los tres; pero probablemente uno de ellos prevalecerá. Te aconsejo que en la medida de tus posibilidades entrenes el adecuar tu conducta progresivamente a un patrón de comportamiento asertivo. Te cuento mucho más en mi libro, AUTOPSICOLOGÍA, Ejercicios y claves para una buena salud mental, editorial Almuzara.

Alberto Bermejo
Psicólogo Especialista en Psicología Clínica

Gabinete de Psicología Eidos (Alicante)

www.psicologos.eu

eidos@psicologos.eu

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Ejercicios y claves para una buena salud mental

Claves de Autopsicología:  Cambio de comportamiento

Claves de Autopsicología: Cambio de comportamiento

En las distintas presentaciones de AUTOPSICOLOGÍA que he realizado recientemente me gusta recordar el mensaje de Steve Jobs, una auténtica perla para nuestros oídos y que tengo muy presente en este incierto futuro o prefuturo en el que nos hallamos:

Cada día me miro en el espejo y me pregunto: “Si hoy fuese el último día de mi vida, ¿querría hacer lo que voy a hacer hoy?. Si la respuesta es “NO” durante demasiados días seguidos, sé que necesito cambiar algo”

Y esta gran verdad me sirve para estimular la reflexión sobre la importancia de nuestra conducta. Clave relevante en el cambio personal, si de veras nos tomamos en serio una transformación. Desconfiad de libros con títulos algo engañosos, del tipo:  Ser feliz es fácil, Supere la depresión sin esfuerzo, Superar la ansiedad en cinco días, Dejar de fumar en una sesión…. (son títulos inventados, eh). El cambio requiere cierto sacrificio. No podemos esperar que si la infelicidad nos acompaña todos los días, logremos dar la vuelta a nuestro dolor sin realizar ninguna modificación en nuestro comportamiento.

Si tu discurrir conductual ha sido el mismo en estos últimos meses o años de dolor emocional compartirás conmigo que algún cambio has de plantear en tu vida.  Quizás el cuerpo no te lo pida, porque la comodidad de mantener el hábito de no-moverse (existencial o emocionalmente) es poderosa. En el fondo tenemos miedo a dejar de ser quienes somos. Pero esto no es cierto, ¡somos siempre los mismos!. Nuestra naturaleza y esencia individual está a salvo, solo que debemos aceptar que podemos cambiar lo que no nos gusta. Recuerda siempre: la conducta no cambia al hombre; es el hombre el que cambia su conducta.

Te propongo algunas buenas ideas y consejos para planificar cambios comportamentales. Lamentablemente no podré ser muy exhaustivo, pues este es un artículo breve. No obstante, encontrarás más ideas y múltiples ejercicios en mi libro de AUTOPSICOLOGÍA Ejercicios y claves para una buena salud mental. Editorial Almuzara.

Revisa tu día a día y date cuenta que mucho de lo que aprendemos y realizamos cotidianamente lo hacemos por asociación (condicionamiento clásico). Un estímulo elicita respuestas determinadas en nosotros. Así que revisa concienzudamente qué hace que tu conducta se exprese (sobre todo la conducta problemática) y detecta los “disparaderos” de dichos comportamientos. Modificando los estímulos también podrás modificar tu conducta.

Otro motor de cambio es el “condicionamiento operante”. Si te fijas bien, muchas de tus conductas las mantienes porque son de algún modo “recompensadas” o “reforzadas”. Ello hace que se repitan con mayor probabilidad respecto a las no recompensadas. Un ejemplo: si escribes un buen artículo y recibes buenas críticas por el mismo es muy probable que ese refuerzo haga que sigas escribiendo más artículos. El “castigo” opera de forma inversa. Si al ejecutar una acción recibes una “reprimenda verbal”, pongamos por caso, o una “consecuencia negativa” cualquiera, es muy probable que abandones dicha conducta. ¡Salvo que seas muy recalcitrante!. Revisa tus conductas problema y averigua de qué modo son o no son reforzadas. Puedes plantearte estrategias de autorreforzamiento para establecer algún tipo de autocontrol en tu propia conducta.

Te propongo un ejercicio para casa. Lleva un registro de conductas desajustadas que plantees seriamente modificar. Reflexiona sobre ellas y pregúntate qué te lleva a comportarte de forma conflictiva. Explora estímulos, situaciones, personas, pensamientos, emociones vinculadas a dicha conducta, que puedan estar facilitándola. Valora también sus consecuencias (emocionales, cognitivas, etc). Comparte la información con tu pareja o con alguna persona cercana y desde el conocimiento de lo que sí debes cambiar puedes plantearte una estrategia o propuesta seria de cambio.

¡Aléjate de las conductas que entorpecen tu crecimiento personal o causan conflicto a tu alrededor! ¡Abraza aquellas conductas que realmente te hagan crecer y sean realmente productivas y te hagan crecer!

Alberto Bermejo
Psicólogo Especialista en Psicología Clínica

Gabinete de Psicología Eidos (Alicante)

www.psicologos.eu

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