Trastornos Sexuales

TRASTORNOS SEXUALES

Así se consideran aquellos problemas que dificultan a las personas disfrutar o participar satisfactoriamente de actividades sexuales (desde el acercamiento sexual hasta el orgasmo).

La respuesta sexual humana, tanto en el hombre como en la mujer, se describe en torno a cuatro fases principales:

  1. Fase de excitación, a partir de la estimulación inicial.

  2. Fase de meseta: se incrementan la excitación sexual, predisponiendo al orgasmo.

  3. Orgasmo: liberación de golpe de toda tensión acumulada.

  4. Resolución: se invierten los cambios biológicos que se iniciaron en la fase de excitación.

En general los principales trastornos sexuales cabe subdividirlos según a la fase sexual a que afecten. La falta de deseo sexual cabría situarlos en una fase previa a las cuatro descritas; los problemas de lubricación o falta de excitación en la mujer, o problemas de erección en el hombre se situarían en la fase 1. Los referidos al orgasmo se situarán en la fase 2. (anorgasmia, eyaculación precoz, etc.). Otros problemas sexuales serían la dispareunia (dolor coital), el vaginismo, las fobias sexuales, ausencia o escasa frecuencia de relaciones, etc.

¿CÓMO PUEDO RESOLVER MIS PROBLEMAS SEXUALES?

Padecer algún tipo de trastorno sexual es algo muy común hoy en día. Lo mejor que se puede hacer es buscar las soluciones necesarias para volver a disfrutar de la vida sexual plena que tanto la persona afectada como su pareja merecen. La sexualidad es una vivencia compartida con la pareja, y esto es de suma importancia en el tratamiento de cualquier disfunción sexual. Para tener un adecuado funcionamiento en esta área es indispensable vivir el sexo con fluidez, con plena consciencia del mismo, olvidar en esos momentos tan especiales nuestros problemas y disfrutar del amor y de la complicidad de la pareja. Hemos de procurar vivir pasiones enriquecedoras, evitando la monotonía y procurando complacer a nuestra pareja sexual, sorprendiéndola con acercamientos vigorosos o sensibles, o ambos a un tiempo. Sin olvidar que el sexo no es sólo el coito, sino que es mucho más: podemos enriquecerlo con todo tipo de variaciones, juegos, caricias, masajes, cambio de posturas, exploración de zonas erógenas, uso de juguetes para adultos, etc. Algunos trastornos psicológicos causan disfunción sexual, como el alcoholismo, o la drogadicción. Incluso trastornos más comunes como la depresión, puede interferir en nuestra sexualidad, así como el consumo de psicofármacos. También pueden hallarse explicaciones hormonales a algunos problemas sexuales (bajo nivel de andrógenos). Es frecuente que las disfunciones sexuales obedezcan a causas psicológicas. Por ello, nos ayudará a superar nuestro problema incrementar nuestro nivel de autoestima, superar estados depresivos o de estrés o ansiedad, mejorar nuestra relación de pareja, etc. Lo importante es ser consciente de que sea cual sea el problema presentado, existen tratamientos y terapias tanto para el individuo en sí, como para la pareja afectada. Cuanto antes se acepte el problema y se realicen las acciones adecuadas, mejores posibilidades tendrá la persona de retomar y disfrutar de una vida sexual normal y plena.

¿CÓMO NOS AYUDARÁ EL PSICÓLOGO?

Algunas disfunciones sexuales más comunes son:

– Anorgasmia: imposibilidad de conseguir un orgasmo.

– Aversión sexual: rechazo a cualquier experiencia sexual, incluyendo miedos diversos y altos niveles de ansiedad.

– Dispareunia: dolor durante o poco después de una relación sexual.

– Eyaculación precoz: respuesta orgásmica o eyaculatoria durante el acto sexual antes de lo deseado.

– Eyaculación retardada: La erección se mantiene pero la eyaculación tarda en aparecer.

– Falta de deseo o frigidez: también llamado deseo sexual hipoactivo, se describe como el bajo nivel de interés sexual.

– Disfunción eréctil: caracterizada por la dificultad en el hombre de mantener una erección con la rigidez suficiente para lograr una penetración vaginal.

– Vaginismo: espasmo muscular involuntario de los músculos vaginales que provoca gran dolor durante o la imposibilidad de la penetración.

El enfoque terapéutico psicológico consistirá en intervenir mediante ejercicios adecuados e intervenciones sexuales específicas en una de las siguientes áreas que puedan estar afectadas:

– Información sexual.

– Mitos culturales irracionales.

– Los miedos, las fobias y la ansiedad anticipatoria.

– Falta de comunicación sexual.

– Luchas de poder en el seno de la pareja.

– Hostilidad y desconfianza.

– Falta de atracción física.

– Actitudes sexuales inadecuadas.

– Causas físicas (que precisarían intervención médica).

– Déficit de habilidades sexuales.

Además de una serie de ejercicios específicos que el psicólogo sugerirá a la pareja que realice en casa, la intervención implica el tratamiento de toda sintomatología asociada que pueda interferir en el problema sexual, incluyendo las técnicas conductuales, emocionales e intervenciones cognitivas que por las características de cada caso hayan de aplicarse.


Si tus preocupaciones giran en torno a este tema o padeces este tipo de problemas, podemos ayudarte… Estamos cerca de ti.