Insomnio

INSOMNIO

Muchos han sido los problemas y enfermedades cuyo abordaje terapéutico, hasta el momento, se contemplaba desde la perspectiva de la medicina. Sin embargo, a medida que se han ido detectando los factores psicológicos implicados en muchos de ellos, la psicología ha ido aportando soluciones adecuadas para el manejo de dichos factores o para complementar las intervenciones médicas. De esta forma, problemas tales como insomnio, trastornos cardiovasculares, dolor crónico, hipertensión, trastornos gastrointestinales, etc. se han visto beneficiados de las aportaciones de la Psicología de la Salud y la Medicina Conductual.

Si nos centramos en el insomnio, nos podemos referir a él como la incapacidad para obtener un sueño adecuado ya sea por la demora en el comienzo del sueño, por despertarse frecuentemente a lo largo de la noche y/o por un despertar excesivamente temprano. El sueño, en general, depende de numerosos factores de tipo fisiológico, ambiental y conductual por lo que resulta fácil comprender porqué hay tantos elementos que perturban el funcionamiento del sistema del sueño. Entre ellos, se encuentran la ingestión de depresores y estimulantes del SNC, deficiencias respiratorias como la apnea, infecciones, trastornos vasculares, problemas musculares, efectos de determinadas drogas, estimulación ambiental nociva (incluyendo la temperatura, el ruido, la humedad), influencia perturbadora de un compañero de cama, temor al contenido de los sueños, hábitos de sueño irregulares, etc.

¿QUÉ PODEMOS HACER?

Aunque la medicación sigue siendo el tratamiento más frecuente para los trastornos del sueño, se está reconociendo cada vez más la eficacia de procedimientos alternativos, como el tratamiento conductual.

Las intervenciones conductuales respecto al problema del insomnio pueden organizarse en tres clases de enfoques:

  • Relajación: Dentro de este enfoque podemos considerar, principalmente, técnicas como la relajación progresiva, el entrenamiento autógeno, la hipnosis, el biofeedback, etc.

  • Intervenciones cognitivas: Las técnicas de este enfoque comparten una suposición común sobre la causa principal del insomnio, así como el un objetivo de tratamiento común: los pensamientos no deseados a la hora de dormir prolongan el estado de vigilia cuando se desea dormir. El tratamiento se dirige a la disminución del impacto de esos pensamientos, neutralizando su valor o disminuyendo su ocurrencia. Entre dichas técnicas se encuentran la reestructuración cognitiva, la detención de pensamiento, la intención paradójica, el tiempo fuera de las preocupaciones, el empleo de la imaginación, etc.

  • Modificación del estilo de vida: La orientación encaminada a cambiar el estilo de vida considera los problemas de insomnio dentro del contexto del día entero. Otros tratamientos enfatizan los obstáculos para el comienzo del sueño a la hora de irse a la cama o en el momento en que comienza la respuesta de insomnio. La modificación de factores ambientales, de actitudes no relacionadas con el dormir y los hábitos de la vida favorecedores del sueño serían estrategias adecuadas. Técnicas encaminadas a la consecución de los objetivos anteriores serían la higiene del sueño, el control de estímulos, la reducción del tiempo en cama, etc.

Al igual que en el insomnio, en otros trastornos como el dolor crónico, trastornos cardiovasculares, etc. se han podido detectar factores motivacionales, afectivos, cognitivos y conductuales que contribuyen al desarrollo y mantenimiento del problema. Es en estos factores sobre los que desde la psicología cognitivo conductual se puede actuar, para de esta forma conseguir la eliminación o mejoría de éstos y otros trastornos psicofisiológicos.


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