Entrevista a Alberto Bermejo para reportaje Mujer Hoy (ABC) pareja y sexo en la Red

Entrevista a Alberto Bermejo para reportaje Mujer Hoy (ABC) pareja y sexo en la Red

Entrevista completa a Alberto Bermejo de la revista Mujer Hoy (ABC) sobre pareja y sexo en la Red.
-¿Qué perfil atiende a la gente que busca amor y sexo en internet (edad, nivel de estudios, estado civil, sexo)?
Las personas que se acercan más a Internet en la búsqueda de amor y sexo son de edades muy diversas. Los adultos jóvenes y de mediana edad son los que más se atreven con las nuevas tecnologías para ligar; con buen nivel de estudios y por supuesto ambos sexos, aunque actualmente es el hombre el que se asoma mucho más, sobre todo en la búsqueda de sexo ocasional. random-alpha-101593120130603
-¿Son diferentes los intereses en mujeres y hombres?
Como comentaba anteriormente, el hombre busca más sexo virtual, y/o presencial si consigue un contacto en su cuidad. Las mujeres, aunque deseen un encuentro sexual puntualmente, persiguen una relación más íntima y una cercanía psicológica; a menudo buscan relaciones con una mayor estabilidad.
-¿Psicológicamente, qué perfil tienen?
Es muy complicado trazar perfiles en una actividad que se está generalizando cada vez más. Sin ir más lejos en algunas Web punteras como Meetic pueden encontrarse registros miles de personas de mi provincia (Alicante). Recuerdo que hace unos años, cuando comenzaba el estallido de los encuentros por chat, MSN, con cámaras Web, etc., sí que se consideraba que lo frecuentaban personas solas, tímidas, inseguras, con falta de habilidades sociales; pero incluso estas apreciaciones son de lo más discutibles. Ahora cualquiera puede asomarse a alguna de estas Web de contactos, independientemente de su perfil. Incluso ahora han aparecido nuevas Webs para adúlteros. ¿Qué será lo siguiente?. En todo caso sí que parece probado que las personas más extrovertidas utilizan menos el recurso informático; y si lo utilizan enseguida promueven quedar fuera, ya que estar a solas con el ordenador no les satisface completamente.
-¿Por qué buscan en la red la compañía?
Las necesidades no han cambiado; lo que han cambiado es el medio para satisfacerlas. Ahora es un ordenador o un smartphone, sin renunciar a lo que hemos hecho toda la vida (lo más recomendable y mejor) que es quedar para salir, hablar y divertirnos juntos. Las necesidad de sexo, amor, amistad son universales. Queremos minimizar nuestra sensación de soledad, íntimamente presente en todos, buscando una mano, un hombro donde apoyarnos, complicidad emocional o simplemente amistad. O también, amor, o sexo; muy necesarios ciertamente.
-¿Qué peligros entraña este tipo de búsqueda y la posibilidad de encontrarlo?
El mayor riesgo es que con el anonimato de la Red, el ligón virtual no suele sincerarse. Tenemos tendencia a presentar una imagen positiva de nosotros. El ordenador facilita esta autopresentación optimizada. Tuneamos nuestra personalidad en la Red, en ocasiones no somos conscientes de ello.
Es habitual que en la vida real ofrezcamos una imagen mejorada pero es más difícil ocultar nuestras vulnerabilidades porque ofrecemos una información verbal y no verbal constante, que dice mucho de nosotros. En Internet las claves no verbales están minimizadas o anuladas. Hay una mayor facilidad para presentar una imagen ideal de nosotros mismos.
En estas Webs, ¿la gente cuelga cualquier foto o sube una foto en la que realmente sale muy bien? He conocido casos en los que inclusive, una persona ha subido a su perfil una foto claramente falsa.
-Algo habitual en este tipo de “ligues” es que la gente mienta en su descripción ¿por qué lo hacen? ¿qué ocurre al descubrir la verdad?
Es lo que comentaba antes. La falta de sinceridad. De hecho esta es la cualidad más apreciada en las ciberrelaciones, según algunos estudios. Tuneamos nuestro perfil. Queremos ofrecer una imagen muy favorable de nosotros mismos; engañamos a nuestro ligue y nos engañamos a nosotros mismos. Al descubrir la verdad, sobreviene la desilusión. No somos de piedra. Las personas se enamoran de un personaje virtual y representa una gran decepción encontrarnos con una persona que no se parece a quien conocimos en Internet. En ocasiones el ser humano denota un patetismo lamentable.
-¿Son sólidas las relaciones que surgen en la red?
No lo son en mi opinión. Al menos nacen con fuertes hándicaps. Son un proyecto. Han de probarse fuera del marco virtual para probar la solidez de las mismas.
A mí me parece un instrumento formidable Internet para que las personas se conozcan y se comuniquen entre sí y para buscar una mayor intimidad; pero es muy importante que enseguida establezcan una relación real, fuera del marco de Internet.
No aconsejo las ciber-relaciones entre personas que viven muy lejos. Si se enamoran, sufrirán por no ser fácil encontrarse; o una de ellas tiene que abandonar su vida y apostar por un proyecto incierto. Es psicológicamente muy peligroso.
-¿Nos puede contar algún caso que haya tratado?
Sí. Uno que nos sirva de llamada de atención. Una mujer que fue tratada en el gabinete por problemas relacionados con ansiedad, con éxito. Después de algunos años me visitó nuevamente para contarme que estaba en contacto por Internet con un caballero con quien se lo pasaba muy bien, incluyendo sexo virtual. Sin embargo decidió no encontrarse con él, pues estaba casada. Disminuyo el interés sexual por su marido, ya que prefería seguir jugando (como ella lo expresaba) con el caballero por Internet. Ella incluso, equivocadamente, pensaba que sus juegos no eran técnicamente una “infidelidad”. Unos años más tarde volví a verla y hablamos sobre su situación sentimental. Mantenía su matrimonio y a la vez se veía a escondidas con el caballero que conoció por Internet que también estaba casado, de quien se enamoró. Sin embargo él nunca se entregó a ella completamente. Ambos mantenían sus respectivas familias. Sé que para dicho caballero esta historia le colmaba pues no quería nada más que una amante. Sin embargo, la paciente sufría ostensiblemente, por no ser feliz y regresaron sus problemas de ansiedad.

Alberto Bermejo

Psicólogo Clínico